Si se tiene suficiente confianza con uno de los novios, lo mejor y lo más fácil es preguntarles cómo suele vestir la gente de sus familias en ese tipo de eventos. Quizás ya nos digan que acostumbran a ser muy informales o que visten de rigurosa etiqueta, con lo que tengamos claro como poder ir.

Pero si la respuesta no nos despeja las dudas debemos de salir de las mismas por otros métodos y los más comunes son recurrir al protocolo y tratar de dar con el tipo de vestido con el que siempre se queda bien.

¿Qué nos dice el protocolo sobre cómo vestir en una boda?

El protocolo nos da una serie de indicaciones sobre cómo vestir en una boda que no siempre son seguidas por todo el mundo. Hay lugares en los que las costumbres o los deseos de las invitadas por vestir sus mejores galas prevalecen por encima de lo que marcan las normas de comportamiento. Pero debemos de tener en cuenta que si cumplimos con el protocolo siempre vamos a quedar bien.

  • A una boda por la mañana, es decir, con comida, no se acude de largo ni con vestidos de pedrería o lentejuelas. Se acude con un vestido corto, con un buen diseño pero sencillo. Se pueden llevar sombreros de cualquier tipo y tamaño pero es importante no quitárselos en ningún momento. El tacón será preferiblemente medio.
  • Si la boda es por la tarde/noche se puede acudir con un vestido largo de fiesta, pero también es indicado un vestido de cóctel. Por la tarde los gorros deben de ser de tamaño pequeño y mucho mejor si en lugar de estos se recurre a los tocados. Los tacones, preferiblemente altos.
  • Si la ceremonia es religiosa hay que tener cuidado con los escotes y transparencias. En la iglesia se deben de llevar los hombros y el escote cubiertos con un chal. Aunque la mayoría de los curas son bastante blandos con esta norma debemos de saber que estarían en su derecho de prohibirnos la entrada a la iglesia si no se hace así.
  • Del mismo modo que no se debe de vestir de blanco o similares para no eclipsar a la novia, tampoco se debe de vestir de negro, color asociado al luto. La excepción es si la boda es a la tarde noche, en cuyo caso se permite el negro pero siempre con adornos que le aporten color.

Por último, es importante recordar siempre que la elegancia va unida a la discreción y que cuando se nos invita a una boda, ir bien vestidos es una señal de respeto al día especial de los novios, pero ir extravagantes o tratar de destacar por encima del resto implica un ansia de protagonismo que no tiene lugar en estas celebraciones.