• Presupuesto para la boda: Un wedding planner cobra lo justo por su trabajo, como debe ser, y generalmente este precio oscila entre 10 y 15% del total del costo de la boda. Si los novios o quienes financien el matrimonio cuentan con dinero suficiente y además prefieren contar con la ayuda y asesoría de un profesional, contratar un planificador de bodas será sin duda una excelente decisión. Si por el contrario el presupuesto está ajustado, lo mejor será buscar la ayuda de amigos o familiares con el tiempo y la habilidad para ayudar en este tipo de organizaciones. Los sitios Web como el nuestro son una muy buena opción para tener ideas y asesoría gratuita sobre los detalles más importantes a tomar en cuenta.
  • ¿Qué tan perfeccionista y controlador sois? Las personas con tendencias controladoras y perfeccionistas pueden fracasar al momento de contratar a un organizador de bodas. Si tenéis este tipo de personalidad y además queréis una boda sencilla y sin demasiados invitados, no será necesario contratar a un wedding planner. En este caso bastará con la ayuda de personas cercanas y con el suficiente tiempo de antelación para poder cuidar por sí mismos todos los detalles.
  • Lugar escogido para la ceremonia: Si los novios han decidido casarse fuera de su ciudad de residencia, lo mejor es que contraten un wedding planner que viva en la ciudad escogida para la boda. Sin duda será un estupendo aliado al momento de buscar los mejores presupuestos y plantear las distintos lugares entre los que escoger, aquellos que se pueden encontrar cerca de tu ciudad y se asemejan a los gustos de la pareja. Lo ideal es elegir a dicho organizador previa recomendación de conocidos o por las valoraciones de otras parejas que hayan trabajado con el mismo.
  • Tamaño de la boda: Un factor muy importante a tomar en cuenta es el tamaño de la boda. Es decir, una boda más bien sencilla y con pocos invitados no requiere contratar a un organizador. Las parejas que por una razón u otra solo se casan solo por el civil, tendrán una celebración mucho menos complicada de organizar y de seguro que preferirán destinar el dinero que cobra un wedding planner a su luna de miel u otros planes juntos. Si por el contrario queréis tener una de las “bodas del año”, lo mejor es contar con la ayuda de uno de estos profesionales.