Es difícil resistirse a adaptar alguna de sus funciones a las actividades laborales o de esparcimiento en nuestro día a día porque ellas las hacen más llevaderas y fáciles de realizar.

Por ejemplo, hablemos de la lectura. Antes de la masificación de los formatos digitales, el único modo de acceso al contenido de un libro era poseerlo en físico, Lo podías leer en los confines de una biblioteca, tomándolo por un momento para regresarlo posteriormente a su sitio correspondiente, o llevarlo fuera de la misma a modo de préstamo con fecha de expiración.

Por supuesto, también existe la alternativa de comprarlos en las librerías y poseerlos en totalidad; había una inversión de por medio, pero el dinero invertido sería resarcido por el conocimiento y las grandes experiencias que los libros pueden brindar. Al fin y al cabo, son pasadizos que nos llevan a templos del saber y a universos distintos al nuestro.

La lectura se ha revolucionado y masificado a partir de la oportunidad que nos brinda la tecnología de llevar nuestros libros favoritos en cualquier dispositivo capaz de leer archivos en PDF, Doc, TXT, EPUB, u otros formatos no tan conocidos.

Tenemos ahora la posibilidad de leer tanto clásicos universales como éxitos recientes, sin dejar de lado las propuestas emergentes, literalmente en la palma de nuestra mano. No tenemos que ajustarnos a plazos bibliotecarios o a cuotas de pago porque ahora tenemos la posibilidad de adquirir los textos que queramos de manera gratuita siempre y cuando sepamos buscar en la red. Si es así, podrás disfrutar de costo alguno de las historias más espectaculares desde la comodidad de tu casa, escuela, universidad, autobús, tren, avión, dónde quieras.

Sin embargo, no todo es color de rosa para los amantes de los libros electrónicos. Varios estudios afirman que observar prolongadamente la pantalla de un teléfono inteligente o tableta puede causar complicaciones en la vista a corto, mediano, y largo plazo.

Pueden oírse testimonios de personas diciendo que prefieren leer libros de la manera tradicional porque los PDFs les causa fatiga visual o dolores de cabeza. Sumado a esto, es más que frecuente encontrarse con libros cuyas traducciones no son oficiales, sino elaboradas por grupos de personas que muchas veces no están especializadas ni facultadas  lo suficiente para tal labor que, aunque es loable porque su fin último es distribuir libremente contenido literario, el modo de hacerlo llega a ser defectuoso y dañino para el contenido en sí y la reputación del texto. En este caso, se recomienda hacerse con la versión física del libro para suprimir el problema de la transmisión del mensaje.

Como se habrá visto, leer libros electrónicos tiene sus puntos altos así como discretos. La disponibilidad de cada modo de lectura, en físico o en digital, está sujeta a las condiciones particulares de cada persona y el margen de recursos y monetario con que ella cuente.

Habrá personas que prefieran PDF o EPUB porque se les hace más funcional que llevar muchos libros de un lado a otro, así como también sucederán casos de gente que coloque los libros en físico sobre los digitales porque no se desplazan tanto o no tienen la necesidad de leer tanto. De todos modos, ambas alternativas son muy usadas y populares entre los lectores, asiduos o esporádicos.