El sonajero es uno de los juguetes más antiguos que existen. Aristóteles menciona a Arquitas como su creador, ya en el siglo  V a. C en una de sus obras y lo define como un juguete para entretener a los niños.

Actualmente, hay sonajeros de diversos tamaños, texturas y colores, de tela, de goma, de plástico, con forma de anilla, de  muñeco, de libro… Básicamente consiste en un juguete de colores que hace ruido y cuyas dimensiones son adecuadas a las manos del bebé.

Entre los tres y los seis meses de edad, el bebé se encuentra en la etapa sensoriomotriz , según Piaget. Esto significa que su aprendizaje sobre lo que le rodea lo va a realizar a través de los sentidos y el movimiento. Todo lo que ve, toca y oye, estimula su cerebro, ayudándole a desarrollarse.

El sonajero estimula su sentido de la vista: sus colores suelen ser vivos y contrastados. También estimula su sentido auditivo: al moverlo suena, ya que está relleno de pequeñas partículas de diferentes materiales; es interesante hacerlo sonar en distintos puntos alrededor del bebé, para que éste se esfuerce en descubrir de dónde viene el sonido. Por último estimula su sentido del tacto: existen sonajeros de muy diversas texturas y hay algunos que incluyen varias de ellas: una parte es de goma, otra de tela, otra es la superficie pulida de un pequeño espejo de plástico…

La coordinación óculo-manual del bebé se perfecciona gracias a los intentos por coger el sonajero que está sobre la cuna, cerca de él, o que cuelga del cochecito. De hecho, al final de esta etapa será capaz de cogerlo fácilmente.

Al cogerlo y hacerlo sonar el bebé “descubre” que los movimientos que él hace pueden producir esos sonidos. A él le gusta experimentar una y otra vez. Son parte de sus primeros logros, y cuando además su madre le aplaude o le gratifica con una sonrisa alabando su logro tiende a repetirlo todavía más entusiasmado. Suponen sus primeras recompensas ante un trabajo bien hecho.

Hay pediatras que recomiendan aprovechar el sonido de distintos sonajeros del bebé como indicadores de que ha llegado la hora del baño, la hora de comer, la hora del paseo… de manera que asocien un determinado sonido a una actividad concreta, lo cual les ayudaría a desarrollar su memoria y, por otro lado a sentirse más seguros sabiendo qué viene a continuación.  Esto les ayudaría también a ir adquiriendo poco a poco unas rutinas  diarias.

Los sonajeros actualmente incluyen también partes con mordedor para ayudar al niño cuando le están saliendo los primeros dientes. Suelen disponer de diversas actividades: espejos, partes para arrugar, partes más blanditas y otras más duras, anillas para agarrar… Cada vez son más completos, aunque es importante que cumpla con todas las normas de seguridad y que no olvidemos lavarlos y desinfectarlos,  ya que, al ser juguetes que solemos llevar por toda la casa para entretener a nuestros bebés, no es raro que se caigan al suelo multitud de veces.