¿Qué es el síndrome del príncipe destronado?

Se conoce con este nombre a la reacción de celos de un niño ante un hermano que va a nacer o que acaba de nacer. Este síndrome es más frecuente en aquellos niños que eran hijos únicos, pero también se puede dar en el pequeño de la familia ante la llegada de un nuevo hermano.

¿Qué síntomas nos indican que un niño sufre el síndrome de príncipe destronado?

Los niños que sufren este síndrome pueden actuar de maneras muy distintas. Es habitual que traten de mostrarse más infantiles de lo que realmente son, poniendo voz de niños pequeños o negándose a comer comida normal pidiendo papas o biberones. Algunos niños incluso vuelven a orinarse en cama.

También pueden llegar a tener sentimientos de rabia hacia el bebé, tratando de molestarle o incluso pellizcándole cuando no le ven. Normalmente este tipo de comportamientos no pasan de ahí, pero hay que vigilarlos y hacerle entender al niño, sin hacer drama, que lo que está haciendo no está bien.

El niño puede mostrarte también más problemático en el colegio, como una manera de reclamar atención. Si los problemas se intensifican puede ser buena idea pedirle ayuda a un psicólogo.

¿Qué pueden hacer los padres para prevenir este síndrome?

Es importante que ante la llegada de un nuevo hermano, los padres dejen claro al niño, si está en edad de entenderlo, qué es lo que va a suceder y qué cambios va a haber en su vida. Incluso los niños muy pequeños pueden asimilar parte de esta información si se les proporciona de la manera adecuada.

Es buena idea mostrarles los cuidados que necesita un bebé y por qué los necesita e incluso darle alguna “misión” respecto al hermanito. También se le debe dejar claro que aunque llegue un bebé, el seguirá teniendo un lugar muy importante en la familia y se le va a seguir queriendo del mismo modo.

Hay que recordar que aunque se le otorguen ciertos trabajos y responsabilidades al hermano mayor respecto al pequeño, estas deben de estar encaminadas a que el niño se sienta parte del proceso y nunca a descargar trabajo a los padres.

La responsabilidad del bebé es de los adultos y no se le debe de cargar con ello al niño ni en el primer momento ni más adelante, obligándole a cuidar siempre de su hermano pequeño. El niño es un niño que necesita divertirse sin esas responsabilidades que no le corresponden.

Una vez que el bebé está en casa es importante no dejarse llevar por la emoción de los primeros días dejando a un lado al hermanito mayor. Por eso, no suele ser muy buena idea mandarlo a casa de los abuelos o de campamento unos días, ya que puede sentir que se le está excluyendo de un proceso importante y llegar a experimentar cierto sentimiento de abandono.

Es bueno que los padres pasen ratos a solas con el niño, jugando con él, haciéndole caso y demostrándole que sigue teniendo un lugar en su vida.