En definitiva, estos padres tienen a resolver todas y cada una de las situaciones de la vida del niño impidiendo que el pequeño tome las decisiones que se corresponden a su edad, elija sus propios amigos o experimente frustración o la sensación de haberse equivocado.

Hay varios grados dentro de los padres helicóptero. Algunos son muy protectores y siempre tienen miedo de que el niño se haga daño o de que le pase algo. En muchos casos, son padres de hijos únicos que a su vez también han sido hijos únicos, aunque no es algo exclusivo de este tipo de personas. Si el niño tose, corren al médico a ver si tiene alguna enfermedad; si se cae jugando en la bici, quizás la guarden y no le permitan volver a subirse.

En los casos más extremos los padres helicóptero llegan a:

  • Planear al dedillo el futuro de sus hijos. Desde que nacen tienen muy claro a qué quieren dedicarse los niños, en que ambientes deben de moverse y qué tipo de estudios van a recibir. Esto hace que desde muy pequeños, a menudo se vean excesivamente presionados por las notas, por clases particulares y por todo tipo de actividades que lo prepararán para el futuro brillante que sus padres les han diseñado. Por supuesto, no tienen en cuenta que quizás el niño no tenga las cualidades necesarias para ser, por ejemplo, el cirujano de éxito que sus padres desean o que quizás sus inquietudes vayan por otros caminos.
  • Crean una burbuja en torno a su hijo. El niño es muy especial y no puede relacionarse con cualquiera. Eligen las amistades de sus hijos con sumo cuidado y evitan que otros niños puedan entrar en su vida. Por eso no suelen dejar que vayan a fiestas de cumpleaños o a parques y prefieren que sean los amigos escogidos los que acudan a casa para jugar con su hijo en un ambiente controlado. Esto puede hacer que el niño perciba el ambiente externo como hostil y perjudicial. En la adolescencia puede tener serios problemas para desarrollar relaciones normales con otros niños y puede ser el mismo el que trate de mantenerse en la burbuja porque es el único lugar en el que se siente seguro. No ha desarrollado herramientas para relacionarse con otras personas.
  • Crear auténticos tiranos. Este es otro de los riesgos que puede haber con estos padres sobreprotectores. En este caso no suelen ser padres con altísimas aspiraciones para sus hijos, pero creen que su infancia debe de ser perfecta y que tristezas o frustraciones podrían causarles traumas. Por eso, les dan todo cuanto desean. Estos niños se convierten en auténticos tiranos en su casa y fuera de ella tienen graves problemas de relación, ya que las demás personas no les van a dar ese trato especial que les ofrecen sus padres.