Para identificar este problema, estos son los síntomas más habituales que suelen sufrir quienes pasan por este síndrome:

  • Dolor de cabeza: Normalmente moderados, pero pueden llegar a ser intensos. Algunas personas lo notan más como una sensación de niebla mental y de imposibilidad para concentrarse.
  • Debilidad: Algunas personas se sienten muy débiles e incluso notan que les tiemblan las manos y las piernas. Esto suele ser un síntoma muy común cuando se produce una bajada en los niveles de azúcar.
  • Ansiedad: Ganas de comer que más que hambre es una auténtica ansiedad por comer, especialmente aquellas cosas dulces y calóricas ricas en hidratos de carbono.
  • Molestias estomacales: Dolores de barriga, retortijones, sensación de mareo en el estómago…
  • Diarreas: No es común que se llegue a esto, pero no es descartable que puedan aparecer diarreas.

En algunos casos estos síntomas pueden ser similares a una gastroenteritis y es normal que las personas acudan al médico y sean diagnosticadas de este modo. Por este motivo, dejan la dieta afirmando que no es sana y que les ha causado un problema. Pero lo único que les está pasando es que su cuerpo reacciona de manera intensa ante la falta de hidratos. Es lo que se conoce como síndrome de abstinencia a los hidratos de carbono.

¿Cuánto dura este síndrome?

Dependiendo de la dependencia de la persona puede durar entre tres días y una semana. Pasados los primeros días lo normal es que la persona comience a recuperar fuerzas y un normal funcionamiento del intestino.

Estamos hablando de la dependencia física, porque la dependencia psicológica es mucho más fuerte y es habitual que dure mucho más tiempo. El deseo de comer alimentos dulces y con hidratos se mantendrá y ahí entra en juego la fuerza de voluntad de la persona y el ingenio que demuestre para conseguir calmar a su cuerpo con otros productos alternativos.

Será una pequeña lucha entre mente y cuerpo para alcanzar un equilibrio y una buena manera de alimentarse.

¿Cómo actúa el azúcar en nuestro cuerpo?

El azúcar es una de las principales fuentes de hidratos junto con las harinas. Normalmente, su consumo está asociado. Cuando se toma un producto con una gran cantidad de azúcar se produce una elevación del índice glucémico (cantidad de azúcar en sangre).

El problema es que los tipos de  azúcares de la bollería y productos industriales son principalmente jarabes de glucosa y de maíz. Este tipo de azúcares bajan rápidamente causando una caída de índice glucémico rápida y brusca entre una hora o dos horas después de comer.

Al bajar estos niveles el cuerpo manifiesta debilidad y una gran sensación de hambre que obliga a comer nuevamente. Por eso, los productos industriales con jarabes de glucosa son tan perjudiciales, no solo engordan ya de por sí, también te causan ataques de hambre y ansiedad y una gran adicción.