Historia de los anillos en las parejas

Aunque no se ha determinado un origen puntual, sí se tienen indicios del uso de estas prendas desde la época de los faraones en Egipto, hacia la III dinastía del Antiguo Imperio egipcio. En aquel entonces los anillos entregados a la pareja simbolizaban el compromiso de un amor para siempre y representaba la eternidad de las parejas. Su fabricación era con cáñamo u otro vegetal, aunque los más ricos los mandaban a hacer de oro. La elección de una pieza con forma circular se debe al significado que le daban los egipcios a esta figura: eternidad, por ser una forma que carece de principio y de fin.

Otras fuentes sostienen que el rito del anillo matrimonial tiene sus orígenes en las ceremonias paganas de la antigua Roma. Por entonces el esposo ataba los tobillos y muñecas de su esposa con una cuerda que se hacía con distintas hierbas. El objetivo de dicho ritual era asegurar la compañía eterna de la amada y evitar el abandono. Con el tiempo este rito fue cambiando hasta formar los primeros anillos matrimoniales, los cuales comenzaron siendo de hierbas, luego de cuero, después de piedra pulida y finalmente de metales, hasta llegar a su confección en oro o plata.

Los romanos utilizaban con frecuencia los anillos como símbolo de sello. Las cartas, por ejemplo, se sellaban con una figura circular. Manteniendo la misma significación, en Roma los esposos entregaban un anillo a su mujer para “sellar las cosas de la casa”.

El origen de los anillos en los matrimonios cristianos

Los matrimonios cristianos incluyeron el rito del anillo a partir del año 860 de nuestra era. Los primeros anillos para este ritual católico eran decorados con palomas, con figuras que representaban manos entrelazadas o con las iniciales de los esposos. De allí que también se le conozcan como “alianzas”, pues su significado cristiano es representar la unión entre quienes las lleven puestas. Será en el siglo XIII cuando este rito se declare oficial en las nupcias cristianas, gracias al obispo de Salisbury, quien lo declaró como un acuerdo legalmente vinculante entre un hombre y su esposa.

¿Y por qué lo usamos en el dedo anular?

El uso del anillo matrimonial en el dedo anular tiene su origen en la antigua creencia griega y romana, heredada de los egipcios, de que en ese dedo de la mano izquierda estaba una vena que iba directamente al corazón. Durante la Edad Media, San Isidoro de Sevilla continuaría afirmando esta hipótesis, tradición que se mantiene en muchas culturas hasta nuestros días.