Una persona con sensibilidad al gluten es alguien que no tiene buenas digestiones cuando come alimentos con gluten, sufre de gases, le causa estreñimiento, pero en ningún caso lo problemas más graves relacionados con la enfermedad celíaca.

Es habitual que todos tengamos problemas intestinales a lo largo de la vida. Pero cuando estos no son algo puntual, sino que se trata de un problema continuado es hora de saber qué es lo que puede estar causándonos esas incomodidades. El problema es que son muchos los alimentos que podrían dar los mismos síntomas.

Por eso, el primer paso es anotar todo lo que se come a lo largo de, al menos, dos semanas. Para eso lo mejor es hacer una tabla de Excel o de Word en el ordenador y rellenar cada día el desayuno, la comida, la merienda, la cena y lo que se coma entre horas.

Es importante anotar todo lo que se come exactamente, sin saltarse nada, para saber si estamos abusando de algo sin darnos cuenta o qué alimentos suponen la base de nuestra alimentación. También se debe de anotar qué días nos sentimos peor y en qué momento. Esto puede darnos pistas, pero debemos de tener muy claro que algunos problemas digestivos no ofrecen síntomas automáticos, sino que se perciben a medio plazo.

Los síntomas de la sensibilidad al gluten no son sólo digestivos, como calambres en el vientre, diarreas o estreñimiento, sino que van más allá. Una persona con esta sensibilidad suele sentirse cansada sin motivo, se levanta por la mañana con molestias en articulaciones y sufre frecuentes dolores de cabeza.

Si sospechas de la sensibilidad al gluten y ves que realmente estás consumiendo bastantes alimentos que lo contienen o al menos los tomas casi a diario, es el momento de realizarte una prueba en casa.

El primer paso es retirar totalmente el gluten de tu alimentación durante un mes. Se hace durante ese tiempo porque un mes se considera tiempo suficiente para que el intestino se limpie y desaparezcan los posibles efectos del gluten en el organismo. Debes de organizar muy bien tus menús porque tomar algo con gluten implica tener que volver a comenzar.

Transcurrido este tiempo debes de analizar, en primer lugar, si has continuado teniendo molestias o si por el contrario te sientes mejor, más vital y con menos dolores de barriga. Si has sentido mejoría puedes recomenzar a tomar gluten muy poco a poco, porque si lo haces de golpe te sentirás muy mal.

Si al reintroducir el gluten en tu dieta los síntomas vuelven a aparecer entonces es muy probable que tengas sensibilidad al gluten y deberías de plantearte una alimentación sin gluten o con muy pequeñas cantidades del mismo. Por ejemplo, puedes tomar avena o espelta que tienen muy bajos niveles de gluten y evitar el trigo.