Los asuntos monetarios siempre son un tema delicado. Es el dinero lo que nos permite subsistir y adquirir los recursos estrictamente necesarios, y los no tan necesarios, para seguir vivos y funcionales. Entre más tengamos, más margen de gasto y de adquisición tendremos, lo que nos hará sentir más libres y capacitados de comprar lo que nos parezca conveniente. Las diversas condiciones de la cotidianidad nos impulsan o impulsarán en algún momento a considerar la idea de pedir una actualización de las condiciones monetarias de nuestros empleos. Ya te explicamos tiempo atrás cómo solicitar un aumento de sueldo pero no entramos a darte ideas sobre cómo valorar si cumples los requisitos que podrían exigir en tu empresa, algo en lo que nos centraremos en esta información.

Esta es una situación que se presentará tarde o temprano sencillamente porque la vida nos llevará a ese lugar. Lo único constante es el cambio, y, para que los cambios ocurridos en la economía no nos afecten en demasía, se vuelve necesario reevaluar los aspectos monetarios de nuestros contratos.

No depende completamente si dicho aumento de sueldo se realiza o no porque, arriba en la jerarquía laboral, se encontrará una persona o grupo de ellas que tengan la voz de mando, los superiores, que decidirán si quienes se ubican debajo de ellos han hecho los méritos necesarios para obtener salarios más altos. Podemos definir dos factores importantes para definir si una persona merece o no un incremento de salario.

Antigüedad

Aunque un trabajador que se mantenga por un determinado periodo de tiempo en una empresa no tiene por qué ser especialmente bueno, la prolongación de su contrato tiene que hallar obligatoriamente un sustento en el modo en que él o ella se haya desenvuelto en sus labores.

Los años se traducen se experiencia, y esa experiencia se expresa en la capacidad de impartir conocimientos en las generaciones venideras a base de lo ya vivido. Hay un componente “docente” desarrollado y que puede servir de mucho a las empresas.

Eficiencia

Una máxima elemental de los negocios consiste en recompensar a aquel que cumple su labor como debe ser. La promesa de recompensa se convierte en un incentivo para que el trabajador siga esforzándose y supere los objetivos planteados porque sabe que hacerlo significa una oportunidad de mejorar su estatus en su ambiente laboral.

Entre más eficiente seas, más probable será que tus condiciones monetarias mejoren porque son tus acciones, tu rendimiento y tu esfuerzo, los que hablarán por ti.

Suerte

Por sorprendente que parezca, ni la conjunción de antigüedad con eficiencia pueden garantizar al cien por ciento un aumento de sueldo porque, sin importar todas las razones del mundo, nada se va a dar si tu superior o superiores no están de humor. Es un elemento muy subjetivo, pero no por eso menos cierto.

El momento elegido para presentarle a tu jefe dicha propuesta tiene que ser el indicado para que así las posibilidades de ser rechazado se reduzcan al mínimo. Mide durante cierto tiempo su actitud y determina cuán receptivo es a admitir tu ofrecimiento. Sobre todo evita los principales errores al pedir un aumento para no bloquear esta posibilidad en un futuro o en una situación más oportuna.