Ingredientes:

  • Medio kilo de nata fresca para montar entera (no light).
  • El zumo de un limón.

Utensilios

  • Gasa ligera limpia o esterilizada para cubrir un colado de rejilla fina.
  • Un colador de rejilla fina.
  • Un batidor de globo.
  • Dos refractarios, uno más grande que el colador.

Elaboración paso a paso

Antes de empezar debemos colocar el colador dentro del refractario, ese recipiente que será resistente a las altas temperaturas, como una fuente de cristal, cubrirlo con la gasa a manera de que podamos colocar ahí la mata sin que esta se salga por la gasa o por el colador. Solamente el líquido es lo que debe salir hacia el refractario.

En el otro refractario combinamos la nata y el zumo de limón. Ahora, antes es conveniente aclarar que no debe ser una nata light porque la grasa juega un papel muy importante en este queso ya que es cremoso; si encontramos una nata con altas cantidades de grasa el resultado será más óptimo.

Una vez combinada la nata y el jugo notaremos que esta empieza a cortarse por el efecto ácido del limón, lo cual es bueno porque en un principio el queso se trata de una cuajada que llevaremos una vez cortada al recipiente con el colador y la gasa.

Dejamos colar en la gasa por lo menos un día entero para que el suero se separe por completo del queso, y si es necesario exprimimos la cuajada de nata.

Una vez el suero separado, batimos con el batidor de globo hasta obtener un queso cremoso y con la consistencia que deseemos, y que además es típica de este queso que no es tan batido como el queso crema pero que sigue básicamente el proceso de preparación de este.

Con este queso además del típico tiramisú se pueden realizar pays, flanes, pasteles y recetas saladas como quichés y tartas de vegetales. No lo dudemos, disfrutemos de este queso de forma casera y además ahorrémonos los conservadores que las comidas industrializadas contienen, lo hecho en casa no sólo está bien hecho sino que es más saludable.