Nuestros bebés se sienten bien cuando están bien  alimentados . Hay niños que comen más y otros menos, pero lo importante es que tengan cubiertas las vitaminas y minerales que necesitan y que estén bien hidratados, sobre todo en verano. Otra necesidad básica de la que ya hemos hablado es la del sueño: dormir las horas que necesita según su edad le ayuda a estar más relajado cuando está despierto. Si duerme poco es más fácil que se muestre irritable y molesto.

Lo que más puede ayudarles a sentirse seguros es nuestra cercanía: estar el máximo tiempo junto a mamá o papá. Los primeros años, como sabemos, sobre todo estar cerca de mamá lo que más le tranquiliza. La lactancia materna, además de proporcionarles múltiples beneficios nutritivos e inmunológicos, también le cubre esta necesidad de sentirse cerca de la madre, le proporciona tranquilidad y una importante sensación de seguridad.

Escuchar las voces de papá y mamá también les tranquiliza. Es importante hablar mucho a nuestros bebés, contarles cosas, cantarles canciones. Podemos aprovechar todos los momentos que estamos con ellos: cuando los bañamos o les damos un paseo por el parque, o cuando los tenemos junto a nosotros mientras hacemos las cosas en la casa. Hablar y cantar a los bebés está demostrado que estimula su inteligencia.

También estimula su inteligencia y les ayuda además a sentirse bien, que juguemos con ellos. Dedicar algunos ratos al día a presentarle su juego favorito, teniendo en cuenta su edad, es una de las cosas que más les gusta cuando van siendo mayores. Mucho más que la alternativa de sentarlo delante del televisor, lo cual no es muy recomendable.

Para los bebés, las rutinas son muy importantes. En los primeros meses, las tomas a demanda hacen difícil llevar una rutina: comen igual de noche que de día, hay que cambiarlos más a menudo… sin embargo, a partir de los seis meses en que los niños empiezan a dormir más horas por la noche y las horas durante el día están más reguladas, es posible empezar a establecer determinadas horas para cada cosa: el paseo, la hora del baño, la hora de acostarse…

La hora del baño le proporciona un especial bienestar, cuando se va acostumbrando a él. Estar en otro medio, poder chapotear a gusto, ver cómo aparecen las pompas de jabón… se convierten en nuevos descubrimientos. Además el baño le relaja de tal manera que le ayuda a dormir mejor, por lo que siempre es recomendable que éste se realice por la noche, antes de la última toma.

El paseo es una de las cosas que más le relajan: escuchar sonidos nuevos: pájaros, árboles, olas, murmullo de la gente… les va ayudando a discriminar otros sonidos distintos de los que le son más familiares, de manera que su pequeño mundo se va a abriendo a otro más grande. El sol, además, le aporta vitamina D. Es importante que la hora del paseo sea la más cálida del día, pero no la más calurosa, ni tampoco la más fría.

Como vemos, los que hace felices a nuestros bebés no cuesta mucho dinero. Lo que requiere es de nuestra dedicación, de nuestros cuidados y nuestro amor.