La inflación es el aumento generalizado y sostenido del nivel de precios existentes en el mercado durante un período de tiempo, frecuentemente un año.

Cuando el nivel general de precios sube, con cada unidad de moneda se adquieren menos bienes y servicios; esto se traduce en una pérdida del poder adquisitivo por parte de los consumidores, que observan cómo tienen que gastar más dinero en orden de conseguir un producto que podía comprarse por menos en un periodo de tiempo anterior.

Una medida frecuente de la inflación es el índice de precios, que corresponde al porcentaje analizado de la variación general de precios en el tiempo. Los efectos de la inflación en una economía particular pueden ser negativos o positivos.

Entre los efectos negativos, podemos hallar la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores, la disminución del valor individual de la moneda, la disminución del ahorro, así como también de la inversión debido a la incertidumbre alrededor del valor real del dinero. Sin embargo, la inflación también puede dar lugar a consecuencias positivas, como la inversión en proyectos de capital no monetario.

Los economistas sugieren una tasa de inflación baja y lo más estable posible, es decir, que no presente picos de aumento pronunciados en lapsos cortos de tiempo, sino variaciones fácilmente manejables y que den tiempo a políticas monetarias que contrarresten sus efectos.

Una inflación pequeña (en vez de nula o negativa) puede reducir la severidad de las recesiones económicas al permitir que el mercado laboral pueda adaptarse más rápidamente en una crisis, y reducir el riesgo de que una trampa de liquidez impida una política monetaria de estabilización de la economía.

Un tipo especial y agravado de inflación es la hiperinflación. Es una inflación anormal en la cual el índice de precios aumenta en un 50% mensual, esto es, una inflación anualizada de casi 13 000%. Este tipo de inflación anuncia que un país está viviendo una severa crisis económica; debido a que el dinero pierde su valor, el poder adquisitivo (la capacidad de comprar bienes y servicios con el dinero) disminuye rápidamente y la población busca gastar el dinero antes de que pierda totalmente su valor; cuando una hiperinflación ocurre, se torna imprescindible el incremento salarial en cuestión de días o inclusive diariamente.

Este tipo de inflación suele deberse a que los gobiernos financian sus gastos con emisión de dinero inorgánico sin ningún tipo de control, o bien porque no existe un buen sistema que regule los ingresos y egresos del Estado.