De los cuales tenemos, de todos estos, por un lado, a aquellos con una postura de tipo indiferente escéptica hasta una de preocupación activa, hallando en medio de estos a aquellos sumidos en la incertidumbre ante la realidad del discurso que posee cada uno de los polos y, como no, sus diferentes variantes. O sea, nos referimos al hecho de quién tiene la razón.

Hasta aquí, puede parecer que nos referimos a algo de carácter político, o que por lo menos está bañado por ese ambiente y, no es menos cierto que así es, sin embargo, la contribución que pretendemos brindarle a usted, mi amigo o amiga, no es más que la de un aclarador ante la realidad del asunto, por lo que, usaremos únicamente datos científicos para demostrar que aquellos que niegan el cambio climático no tienen ningún fundamento.

Dicho todo esto, aproximémonos a eso mismo por lo que estamos aquí, el cambio climático.

¿Qué es realmente?

De manera general tenemos que, a través de los millones de años que tiene la tierra se han producido cambios en los patrones del clima, a veces llueve más por un espacio de tiempo, otras veces hace calor y, todo esto responde al proceso interno de los elementos de nuestro planeta como a variantes por regiones.

Hasta aquí todo bien, tenemos que se trata de un proceso natural, pero, ¿por qué tanta habladuría últimamente de él?, ¿qué tiene ahora de especial y diferente?

Lo especial de este cambio climático actual es que no responde a su regularidad propia, es decir, es generada por el hombre, especialmente, por la producción de dióxido de carbono y metano, eso que sueltan los gases de automóviles como también la quema de petróleo y sus materiales derivados, por ejemplo, el plástico.

Por si aún esto no le dice mucho, quizás en números entienda mejor, antes de la Revolución Industrial, el nivel de dióxido de carbono era un 43 por 100 inferior al que tenemos ahora y, desde 1950 el dióxido de carbono comenzó a subir por encima de los 300 partes por millón, es decir, antes de este año nunca había subido por encima de ese valor.

Quizás hasta aquí, puede que estés pensando: Bien, aumenta el dióxido de carbono y metano, pero ¿cómo se traduce eso en cosas visibles? Sería una muy buena pregunta de habérsela realizado, bastante precisa, y, pues bien, pasemos a responderla.

Nada más que el derretimiento de los glaciares, el aumento del nivel del mar, como, ya dicho, el excesivo aumento del calor, tormentas como ya sufren las ciudades europeas por el cambio climático, terremotos, maremotos, la infertilidad de algunos suelos, más que todo gracias a los vertederos esto último, muertes de ciertas especies, como la desaparición de islas (por su hundimiento), etc.

Hasta aquí todo esto parece de magnitudes inconmensurables, de tinte apocalíptico podríamos hasta decir, pero, no hace menos cierto la realidad de este suceso, sin embargo, no todo se traduce en un futuro destructivo e incierto.

Las diferentes políticas tomadas por parte de bloques políticos, como la Unión Europea, al igual que las alianzas entre países como también entre regiones, para mitigar esto, se están generando. Claro, nos vale decir, que son temas tan complejos en sí mismos que nos es imposible abordarlos aquí, ya quedaría de su parte, si gusta, hacerlo.

Dicho todo esto, esperamos haber contribuido a su curiosidad, no es nuestra intención dictarle que hacer, pues, como mucho le recomendamos que saque sus propias conclusiones, infórmese más si gusta y elija que hacer, pues, el cambio es una realidad, sea para destrucción de la humanidad y los ecosistemas como para su conservación, su decisión, le aseguramos, contará.