• Mejora la circulación y la respiración, fortalece los huesos, tonifica los músculos.
  • Permite explorar el mundo a través del movimiento lo que le proporcionará un  conocimiento tanto de sí mismo, como del mundo que le rodea.
  • Mejora su capacidad de atención, concentración y creatividad.
  • Le permite ganar autonomía (al conocer sus posibilidades de movimiento y acción), lo cual favorece su adaptación social.

Las actividades psicomotrices, además, favorecen la lectura y escritura y la adquisición de nociones espaciales, como derecha-izquierda, delante-detrás, arriba-abajo…

A través de la Psicomotricidad se pueden detectar también tempranamente posibles dificultades o problemas en el aprendizaje, para poder tratarlos y reeducarlos.

Las actividades psicomotrices incluyen canciones y cuentos y se realizan a partir de juegos. En estas edades el juego es el medio natural de expresión de los niños: a través de él se divierte, aprende y expresa sus deseos, emociones, miedos… El juego desarrolla en los niños no sólo su intelecto, sino también su capacidad para relacionarse con los demás. Las consolas y juegos de PC, que se ofrecen actualmente a los niños en edades cada vez más tempranas, no deben sustituir las actividades psicomotrices, ya que en ellos se produce una reducción brutal del movimiento y las relaciones sociales, en edades en que los niños deben moverse y relacionarse. En muchos casos esto da lugar a adolescentes y adultos sedentarios.

La Educación Infantil, que abarca de los tres a los seis años está centrada en contribuir al desarrollo afectivo del niño de estas edades, así como ayudarle a adquirir hábitos de control corporal, ayudarle a desarrollar todas sus posibilidades de manifestación comunicativa y creativa, ayudarle a adquirir pautas elementales de convivencia y relación sociales y a descubrir las características físicas y sociales del medio que le rodea. La Psicomotricidad contribuirá en gran medida al desarrollo de estas capacidades y será la manera idónea de trabajar estos aprendizajes, ya que, entre otras cosas, cultiva la capacidad perceptiva, hace que los niños descubran sus capacidades expresivas y favorece la autoestima a la vez que fomenta el respeto a los demás.

Si se da el caso de que en el colegio no se dedicara a la Psicomotricidad suficiente tiempo, sería aconsejable que los niños pudieran trabajarla en horas extraescolares. Conociendo los beneficios que proporcionará a su desarrollo debemos ofrecérsela no tanto como una actividad obligatoria, que puede no apetecerle, sino como una ocasión para jugar, lo cual, para ellos es siempre apetecible.