La malva común es muy fácil de ver y reconocer junto a los caminos, baldíos y pastos secos. Se trata de una planta perenne o bianual, de tallos erectos, leñosos en la base, que pueden tener hasta 80 cm de largo, y flor muy reconocible, de color rosa con venas púrpura. La malva procede de zonas templadas de Europa, Asia y África, pero actualmente se puede encontrar por todo el planeta, ya que no requiere condiciones naturales exigentes y es resistente a las heladas.

Ya los griegos y romanos la conocían como planta comestible y la consumían mezclada con otras verduras. En algunos países mediterráneos, como Marruecos, se sigue comiendo habitualmente.

Beneficios de la malva

Las hojas tiernas de la malva común son ricas en vitamina C, betacarotenos y fibra. Las flores son ricas en mucílagos que ayudan a regular el ritmo intestinal, protegen la mucosa estomacal atenuando las irritaciones del aparato digestivo y facilitan la cicatrización de heridas internas, lesiones en mucosas y úlceras de estómago.

Otros componentes son la tiamina, la riboflavina o vitamina B2, los flavonoides y los aceites esenciales.

Cómo utilizar la malva

De la malva se utilizan las flores y las hojas, ambas comestibles. Las flores se recolectan sin pedúnculo en primavera, antes de que se abran y se secan en un lugar bien aireado o con estufa al resguardo del sol. Al secarse adquieren un color azul. Para conservarse, hay que guardarlas en un recipiente seco y hermético. Las hojas se recogen jóvenes, entre mayo y septiembre, antes de la floración avanzada, con tiempo estable y soleado y sólo se coge el limbo. Al secarse conservan el color verde.

Utilizaremos la infusión de flores, ricas en mucílagos, para tratar enfermedades del aparato respiratorio (catarros, pecho congestionado, dolor de garganta, tos seca, anginas, faringitis). Para preparar la infusión, se vierte 1 cucharada de flores con 2 hojas de eucalipto en 1 litro de agua de agua hirviendo. Retirar del fuego y dejar reposar 5 minutos. Cuando esté tibia, colar y tomar hasta 2 tazas al día. Esta misma infusión también se puede utilizar para hacer gárgaras o para tratar problemas del aparato digestivo, como el estómago irritado.

En caso de gingivitis, realizar enjuagues con la decocción de 1 cucharadita de flores que se ha dejado reposar 10 minutos.

También podemos usar la malva de forma externa:

  • Preparando una cataplasma de la planta tierna machacada para tratar granos, furúnculos, llagas, úlceras o cualquier tipo de lesión en la piel.
  • La infusión de la Malva se puede utilizar como colirio en caso de sequedad ocular aplicada en compresa.
  • Picaduras de insectos: aplicar el jugo de la planta fresca sobre la zona afectada.
  • La Malva se utiliza en cosméticos y cremas para mantener o recuperar la salud de la piel y del cabello.

Algunas contraindicaciones

A continuación te indicamos algunas contraindicaciones de la malva, casos en las que su consumo no sería recomendable:

  • Personas con diabetes: por su contenido en mucílagos puede afectar a la cantidad de azúcar en sangre.
  • Personas que tengan obstrucción intestinal: el consumo de malva podría agravarlo.
  • Consumir con precaución si se está embarazada o en la lactancia.
  • Puede interferir con la absorción oral de algunos fármacos, por lo que es recomendable tomar la Malva 2 horas antes o 2 horas después de la medicación.

Ante cualquier duda, recuerde que es importante consultar con un especialista.