No solo es posible influir de forma positiva en los niños, sino que debe ser un deber inculcarles el interés por las prácticas deportivas desde la infancia, algo que recordemos que es muy beneficioso para los más pequeños.  El entrenamiento para niños debe considerarse como un proceso por el cual van a desarrollar su rendimiento y capacidades físicas. Desde edades muy tempranas la preparación física en los niños, los ayuda a adquirir  experiencias motoras a desarrollas un espíritu social y competitivo a través de los deportes en equipo. No se debe buscar un gran aumento de las capacidades deportivas, sino guiarles para que aprendan y adquieran las rutinas deportivas que les ayudarán en su desarrollo físico y mental.

Podemos dividir el entrenamiento para niños según las edades en tres grupos:

  • Infancia hasta los tres años. A una edad tan temprana no es bueno imponerles movimientos forzados y además tenemos que ser conscientes de las dificultades motrices que aún tienen. En esta etapa, lo ideal es aprovechar la espontaneidad de los niños y su creatividad para crear juegos donde desarrollen movimiento que estimulen la flexibilidad articular con ejercicios suaves.
  • Preescolar de cuatro y cinco años. Ya en esta edad, sus posibilidades de torcer las grandes articulaciones es buena, mejora su capacidad de extender sus hombros, rodillas y cadera. La principal mejora la experimenta en la movilidad del tronco.  A pesar de los aumentos en sus capacidades, los niños en esta etapa siguen teniendo una estructura frágil. Debemos mantener precaución en sus actividades, por ello es óptimo efectuar una metodología adecuada que lo desarrolle sin afectar a su desarrollo.  Los ejercicios más básicos como son correr, saltar o caminar se prestan para fomentar la flexibilidad en los niños, así como ejercicios más complejos como son trepar, rodar, lanzar… nos ayudarán a fomentar sus capacidades. 
  • Niños de seis a once años. En esta etapa, los niños ya pueden tener un entrenamiento deportivo completo enfocado al desarrollo general, para evitar un exceso de mejora en un único punto con su correspondiente sobrecarga.

Es importante que tengamos en cuenta los siguientes factores en relación a las tres fases de las que acabamos de hablar. Tenemos que darle prioridad al entrenamiento general por encima de un entrenamiento específico enfocado en un deporte, algo que no será fácil, pues hay muchas modalidades que podrán practicar de forma simultánea: fútbol, baloncesto, tenis, bailes como capoeira, gimnasia, atletismo, etc. Cómo ya hemos dicho es importante entrenar el cuerpo por igual, evitando sobrecargas en puntos concretos. Muy importante implementar rutinas e calentamiento así como estiramientos. Realizar de dos a tres sesiones de casi una hora de duración. Tener en cuenta las capacidades de cada niño y, por supuesto, proponerle la actividad deportiva como algo atractivo y divertido que los niños puedan disfrutar.