El azúcar también está incluido en gran parte de los fiambres y se podría decir que en la totalidad de los productos procesados y platos elaborados. A lo largo del día estamos consumiendo una gran cantidad de azúcar sin darnos cuenta.

No siempre aparece el azúcar como tal en la composición de los productos, a veces aparecen otro tipo de azúcares como la fructosa, los jarabes de fructosa o los jarabes de glucosa.

El jarabe de glucosa

El jarabe de glucosa está elaborado a base de maíz y es un endulzante muy potente. Se utiliza en muchos de los productos de bollería y comida preparada porque tiene las siguientes ventajas para las empresas:

  • Es muy barato: Más económico que el azúcar convencional, este jarabe hace que con poca cantidad todo esté muy dulce y apetitoso por muy poco dinero.
  • Es muy sabroso: Quién lo prueba se siente muy satisfecho con este sabor que además estimula las glándulas cerebrales relacionadas con la sensación de placer.
  • Es altamente adictivo: Quienes se acostumbran a este sabor quieren siempre más y más de los productos que lo llevan.

La adicción al azúcar es un problema muy serio en la sociedad actual, pero unida al jarabe de glucosa es todavía peor, ya que potencia el consumo de alimentos muy ricos en grasas saturadas. Este tipo de alimentos son altamente perjudiciales para la salud cardiovascular de las personas, causando problemas en la circulación de la sangre y en el corazón.

Los picos glucémicos y el hambre

El azúcar en general y el jarabe de glucosa en particular, eleva los valores de glucémicos, es decir, el porcentaje de azúcar en sangre. Esto hace que la persona se sienta motivada, llena de energía y bien tras tomar un producto que tiene jarabe de glucosa o mucho azúcar.

Pero el azúcar en general y el jarabe de glucosa en particular, tienen una característica en común y es que de igual modo que sube rápido, baja en picado pasado un cierto tiempo. El cuerpo detecta que los valores glucémicos han bajado y crea una alerta, que es la sensación de hambre, para que el cuerpo, mediante los alimentos, reponga el azúcar perdido.

Por eso hay picos de hambre cuando se comen este tipo de productos, haciendo que se acabe comiendo mucho más de lo necesario.

Cuando se eleva el índice glucémico mediante una alimentación equilibrada, los valores no suben de golpe, se quedan en un sano término medio y se van reduciendo muy poco a poco. Por eso, con comida equilibrada y una buena dieta se puede aguantar bien entre comida y comida sin tener ataques de hambre tan fuertes.