• La resistencia es el espejo de todo el esfuerzo realizado por el tenista durante el partido, en ella influye la duración de este, las temperaturas, el terreno… Tenemos que tener ejercicios que desarrollen nuestra capacidad aeróbica así como nuestra capacidad física.
  • La fuerza que tiene que ejercer el tenista. Son tres tipos de fuerza los que ejerce un jugador en el desarrollo del juego: fuerza explosiva, fuerza a la resistencia y fuerza muscular. La fuerza explosiva es la generada en los saques, detenciones o desplazamientos cortos. La fuerza a la resistencia es más propia de movimientos que se repiten de manera prolongada donde hay que ejercer una fuerza por un largo tiempo. Y la fuerza muscular es la que ejerce el jugador durante el partido para desplazar todo su cuerpo.
  • La velocidad  de un tenista. Si habéis visto un partido de tenis, habréis observado que los jugadores realizan movimientos muy rápidos en cortos espacios de tiempo, son muchas salidas, aceleraciones y detenciones en un solo punto. En un partido entero esto supone un desgaste físico impresionante.
  • La agudeza visual. Un profesional de este deporte necesita una gran percepción visual para identificar los movimientos que realizará la pelota según la trayectora, anticipándose para poder devolver el golpe de forma eficaz.
  • La coordinación muscular que el tenista ejerce durante la práctica. La coordinación se centra en el ojo y el brazo. El jugador ha de estar pendiente durante todo el partido de la pelota, ese sería el ojo, el otro punto a coordinar con el ojo es el brazo, para ser más exactos, la raqueta. Esta tiene que estar agarrada por el brazo y coordinarse con la vista para ejercer el golpe sobre la pelota.
  • La parte mental del tenista, este se ve sometido durante el partido a muchos momentos de estrés y presión, los cuales no pueden afectar a las decisiones que tome durante el desarrollo del partido.  

Recuerda la importancia de un buen calentamiento para evitar lesiones, algunas de ellas muy frecuentes en este deporte, como sucede con el caso del temido codo de tenista.