Si la futura mamá permanece mucho tiempo de pie sin descansar puede notar calambres y que la barriga está más dura y contraída asimismo tras mantener relaciones sexuales puede notar molestias en la parte baja del vientre y en la espalda.

Estas son reacciones normales del cuerpo y no indican un parto inminente pero si las molestias persisten, no mejoran con el descanso o son muy agudas conviene acudir al médico.

Para aliviar el dolor de la distensión de los ligamentos es fundamental  dejar de lado lo que se está haciendo y descansar en la posición que se esté más cómoda, sentada o acostada, siendo muy efectivo recostarse del lado contrario al dolor que normalmente se suele producir al lado derecho porque el útero se desplaza hacia esa zona. Es importante no hacer cambios bruscos de postura cuando sienta el dolor sino moverse de forma suave hasta que se calme la molestia.

En estos casos sirve de ayuda la aplicación de calor seco con un paño planchado, un saco de semillas o una bolsa de agua caliente pero sin abusar retirando al poco tiempo cuando se produce alivio para no transmitir demasiado calor al bebé, pues este podría llegar a sufrir algún daño.

Por otra parte también calma el dolor el masaje sobre la zona dolorida con el chorro de la alcachofa de la ducha con agua caliente pero en cambio se desaconseja que las embarazadas se sumerjan en agua caliente en forma de baño a no ser que la temperatura del agua esté muy controlada.

Durante el embarazo también se pueden otro tipo de pinchazos que no tienen nada que ver con los ligamentos y que se producen por digestiones lentas y problemas de estreñimiento que llevan a la acumulación de gases en el estómago de la madre. Conviene consultar con el médico modificaciones en la dieta o soluciones puntuales que alivien este problema si ya se haya presente para aliviar las molestias que conlleva.

También cuando una mujer se ha quedado embarazada puede notar pinchazos en el vientre justo en el lado en el que se está produciendo la implantación del óvulo pero estos son más ligeros y llevaderos que cuando está más avanzado el embarazo siendo los dolores por estiramiento de ligamentos de aparición más molesta y repentina.

Cuando está próxima la fecha del parto y el bebé tiene su cabecita encajada en la pelvis la futura mamá puede notar pinchazos agudos como descargas eléctricas en la vagina en dirección a las piernas debido a la presión que el encajamiento del bebé produce sobre los nervios, músculos y ligamentos que se encuentran distendidos al máximo.

El cuerpo es sabio y se reorganiza para acoger al bebé volviendo todo a su lugar tras el parto en lo que se conoce como dolores de entuerto que también producen contracciones y calambres en el útero que se contrae para regresar a su tamaño.