Durante el embarazo, el padre acompaña a su esposa y su papel es insustituible: animándola cuando tiene molestias e intentando facilitarle las cosas, proporcionándole amor y confianza. Él también siente un poco de miedo ante un cambio tan radical en su vida. Compartir los temores y las ilusiones ante el nuevo hijo, estrechará el vínculo de los padres y contribuirá a que afronten con responsabilidad su nueva tarea. A ésto ayuda mucho que el padre se informe todo lo que pueda sobre el embarazo: los cambios que experimentará la madre, cómo se irá desarrollando el bebé…

Lo ideal es que el padre también acuda a la consulta y pueda seguir la evolución del embarazo a través de las ecografías, ya que son momentos únicos que unen mucho a la pareja. También, si es posible, debería acompañarla a las sesiones de educación maternal. En ellas que se aprende cómo respirar en los distintos momentos del parto y otras muchas cuestiones acerca de él como cuándo acudir al hospital una vez que comiencen las contracciones, qué debe contener la canastilla del bebé que se lleva para ese momento… y también se dan recomendaciones para el cuidado del bebé: cómo bañarlo, las primeras vacunas, etc.

Su colaboración en las tareas de la casa es muy importante, sobre todo si hay ya otros hijos y es bueno que exista un reparto de tareas si es que no existía ya con anterioridad.

En el momento del parto, el padre puede acompañar a la madre ayudándola a relajarse durante las contracciones. Conocer el tipo de respiración que requieren le permitirá ayudarla respirando con ella, abrazándola, sirviéndole de apoyo o facilitándole lo que necesite. Durante el momento de la expulsión, en muchos centros se permite entrar al padre para asistir al nacimiento de su hijo. Lo ideal es que esté tranquilo para transmitirle a la madre confianza y serenidad. Para él será, igual que para la madre, un momento único. Poder vivirlo juntos, sin duda acrecentará la unión.

Una vez que el bebé ha nacido habrá que estar uno o dos días en el hospital si todo va bien. Si el bebé o la madre deben permanecer en observación, serán algunos días más. En este tiempo el padre deberá atender al bebé y también recibir a los familiares y amigos que vayan a conocer al nuevo miembro de la familia. Ya desde estos momentos puede empezar a familiarizarse con los pañales, ya que la madre pasará más tiempo acostada y también descansando cuando no esté dando el pecho al bebé. En casa el reparto de tareas seguirá siendo muy importante y el padre nuevamente deberá estar atento a las necesidades de la madre, ya que los cambios hormonales que se producen en ella tras el parto pueden derivar en una depresión post-parto.

Para ella, nuevamente, su papel será insustituible: habiéndole acompañado durante todo el embarazo, incluso en el parto, podrá ser el confidente de sus preocupaciones, de la misma forma que ella acogerá las preocupaciones de él, aceptando y disfrutando juntos del nuevo desafío.