Lo que habitualmente miran por encima de todo los que padecen de ortorexia tiene que ver con los siguientes puntos:

  • El origen de la comida. La persona con ortorexia tiene que conocer el origen de todo aquello que come y para ello no va a reparar en encargar su carne en una granja determinada en la que sabe que cumplen los parámetros de alimentación que desea para los animales o en visitar personalmente las cooperativas en las que quiere comprar sus verduras para asegurarse de que todo es biológico, que no hay semillas transgénicas o que se planta todo de una forma que considere correcta. Aquí va a influir mucho la capacidad económica de la persona, algunos tendrán que limitarse a comprar lo que más se adapta a lo que buscan entre lo que puede encontrar en el supermercado, pero hay famosos y famosas capaces de gastar auténticas fortunas para conseguir un producto determinado que solo se da en una zona concreta del mundo.
  • Su composición. Si toman un producto elaborado, cosa muy rara en alguien con este trastorno, va a analizar con lupa todos los ingredientes que lleva. Pero incluso los productos naturales son sometidos a un riguroso análisis para saber qué vitaminas y qué nutrientes tienen. Puede llegar a descartar determinados alimentos de manera absoluta solo porque considera que tienen un porcentaje inadecuado de algún elemento o porque considere que algo de lo que contiene puede perjudicarle.

¿Qué hacer si alguien de nuestro entorno tiene ortorexia?

Lo primero que debemos de tener claro es que ortorexia no es manía por comer sano, es un auténtico trastorno. La persona preferirá no comer en absoluto antes de tomar algo que no sepa totalmente su origen.

Como sucede en la mayoría de los trastornos alimenticios lo normal es que la persona no lo reconozca y sea necesario un trabajo constante. Es preferible acudir a un psicólogo para que nos de las pautas para ayudar a cada caso en concreto, ya que cada persona tiene sus modos de actuar.

¿Qué peligros tiene la ortorexia?

Algunos pueden preguntarse como una obsesión por lo sano puede ser mala para una persona, pero como hemos dicho se trata de un trastorno alimenticio y no de una manera de cuidarse.

Ser ortorexico es muy caro y hay quien incluso llega a endeudarse para pagar el tipo de comida que considera que debe de tomar, ya que piensa que otra diferente podría dañar seriamente su salud.

En algunos casos estas personas se obsesionan de tal forma que se aíslan de todo el mundo, dejan de salir con sus amigos o con su familia porque no pueden tomar nada fuera de casa y ni siquiera disfrutan estando en un ambiente en el que otras personas consuman este tipo de productos.