Hoy en día mucha gente empieza a cambiar de la piscina a aguas abiertas para practicar la natación. No es un cambio que podamos hacer a la ligera, ya que para nadar en aguas abiertas tenemos que tener unas capacidades físicas características y  una serie de factores propios para poder sacar el máximo partido a la experiencia que supone nadar en un lago en zonas marítimas. En una piscina existen algunas constantes que no van a cambiar, como la temperatura del agua, la fuerza de las olas y la orientación del espacio, pero en aguas abiertas todas estas constantes no os acompañarán y tendréis bastantes más dificultades, por lo que nadar en un lago o en el mar puede llegar a suponer todo un reto sino estamos acostumbrados. Por ello para aprovechar mejor los beneficios de natación con esta modalidad, será recomendable tener una buena forma y entrenamiento para r

Es muy importante que nos preparemos con un entrenamiento en el que consigamos mejorar la técnica y el ritmo, obtener mayor percepción de la distancia entre los espacios, desarrollar una mayor capacidad aeróbica y lo más importante conseguir que estemos tranquilos y seguros en aguas abiertas, es importante que tengamos en cuenta esto último ya que en un espacio así pueden surgir cientos de contratiempos que alteren nuestra rutina de nado y tenemos que saber sobreponernos a ellos. 

Hay que tener en cuenta varios factores para poder entrenarnos de cara a nadar en aguas abiertas. Es bueno empezar la preparación realizando entrenamientos en línea recta para acostumbrar el cuerpo a todas las posibilidades que nos podemos encontrar. Si el entrenamiento es para poder nadar en aguas abiertas, entrena sólo en mares y ríos, acostumbra tu cuerpo cuanto antes y olvídate de nadar en piscinas, por supuesto nunca te aventures dentro del agua sin el equipamiento necesario y profesional. Las sesiones de natación tienen que ser muy largas, la natación es un deporte de fondo, cuanto más nades, más aguantará tu cuerpo y mejor técnica tendrás. Si estás empezando a entrenar para nadar en mares y ríos, tienes que ser consciente de tus limitaciones, no arranques con sprint sino estás preparado ya que eso puede provocar una situación peligrosa en la que nos quedemos sin fuerzas ante el oleaje. Sírvete de la técnica de natación adquirida en tus sesiones de piscina. Mantén el ritmo durante la respiración, es importante hacerlo sólo por la boca y gestionando las bocanadas de aire, aguanta la respiración antes de expulsarlo, toma el aire en pequeños pulsos, acostumbra tu organismo a respirar a la tercera brazada y alterna la respiración en ambos lados para ayudarnos en la orientación.

Nadando en mares o ríos tenemos que levantar la cabeza más a menudo para orientarnos, lo ideal es alzarla cada 20 o treinta segundos. Aunque parece difícil, tomar referencias de nuestra ubicación es fundamental nadando en aguas abiertas, para ello existen las boyas, pero si no existieran estos elementos en el agua, es necesario que tomemos otros puntos para ubicarnos y sobretodo que no perdamos la referencia del punto de salida.

Nadar en aguas abiertas puede ser complicado pero hacerlo en un entorno natural con mayores dificultades puede suponer una mejora en nuestra salud y nuestra capacidad física.