Las bebidas obtenidas de ciertos vegetales, llamadas leches vegetales, son una alternativa para quienes por una u otra razón no pueden consumir leche de origen animal. Este tipo de bebidas también es consumido por personas sin intolerancia a la lactosa pero que son veganas, no consumen derivados de animales por sus creencias y valores o simplemente toman leche vegetal para aprovechar sus propiedades nutricionales. En cualquier caso, los nutricionistas han dejado claro que ninguna leche vegetal es sustituta de la leche de vaca para el consumo humano, de modo que antes de eliminar el consumo de esta última es recomendable consultar con un nutricionista.

Tipos de leches vegetales

Existen varios alimentos de origen no animal de los cuales se puede obtener bebida vegetal. En el caso de los granos, el arroz, la quinua, la avena, el centeno y la cebada son algunos con los que se puede hacer este tipo de bebida. La legumbre más utilizada para hacer leche vegetal, produciendo el tipo de esta bebida más consumido en el mundo, es la soja. De legumbres como el maní o cacahuate, el altramuz (también conocido como lupín o lupino) y el guisante también se pueden obtener bebidas vegetales. Si quieres saber cómo prepararlas, recuerda que te indicamos algunas recetas de leche vegetal en un artículo anterior.

Las leches vegetales que más consumidores han ganado entre quienes llevan un estilo de vida fitness son las derivadas de frutos secos. Entre ellos, el más utilizado para preparar bebida vegetal es la almendra, cuya comercialización forma cada vez más parte importante de los estantes de los supermercados. También las nueces, las avellanas, las castañas, los anacardos y muchos otros frutos secos son utilizados para preparar leches vegetales.

Por último, entre estos tipos de leche vegetal están las producidas a partir de semillas como ajonjolí o sésamo, girasol, cáñamo y amaranto.

¿Y cuál es la mejor leche vegetal?

Las leches vegetales varían en cuanto a su composición nutricional y también algunas son más fáciles de digerir que otras. La leche de soja es la que más proteínas contiene (de 3 a 3,5 gramos por cada 100 ml), con un aporte calórico de 36 kcal por cada 100 ml y vitaminas del complejo B, calcio y fósforo. La soja es una legumbre que contiene todos los aminoácidos esenciales para el ser humano, lo que la convierte en un superalimento. La leche de soja también contiene ácidos grasos poliinsaturados, cuyo consumo es beneficioso para el organismo humano.

En el caso de las leches obtenidas de frutos secos, la más popular es la de almendras, cuyo valor nutricional es también muy bueno. Contiene menos calorías que la leche de soja (25 kcal por cada 100 ml) y su sabor es parecido al de la leche de vaca, por lo que es más gustosa. Medio vaso de leche de almendras (o 100 ml) contiene 0,64 gramos de proteína, 0,59 gramos de hidratos (mucho menos que la leche de soja), potasio y vitaminas A, B1, B2 y E.

Las bebidas vegetales obtenidas de los granos son las que contienen más calorías y, por tanto, aportan más energía (9,1 gramos de hidratos por cada 100 ml). Entre estas destaca la leche de avena, que además es muy buena para favorecer la digestión por su alto contenido de fibra (0,9 gramos por cada 100 ml). Esta leche también contiene proteína (1 gramo por cada 100 ml), grasa insaturada, hierro y ácido fólico. Es ideal para los niños y para las personas que practican mucha actividad física.

Como vemos, cada leche vegetal tiene sus beneficios y la mejor para cada quien dependerá de nuestras características y requerimientos.