Cuando apareció la sacarina, el primero de los edulcorantes que hubo en el mercado a nivel popular, se vendió como la panacea de la salud. Cualquier señor o señora en el supermercado podía explicarte lo mala que era el azúcar, cuánto hacía engordar y que además podía causar diabetes. La sacarina ayudaba a perder peso (eso sí, se usaba en el café, pero no en la magdalena que se mojaba al tomarlo) y a conservar una buena salud.

Pero pasado algún tiempo, irrumpieron en el mercado otros edulcorantes que se comercializaban como los mejores para nuestra salud, entre ellos el más popular de todos el aspartamo. Coincidiendo con su introducción en el mercado, se dispararon los rumores de que la sacarina, tan buena como había sido hasta el momento, era en realidad cancerígena. Era muy peligroso tomarla y había que cambiarse ya a los nuevos endulzantes, en especial el aspartamo.

Muchas personas comenzaron a leer las etiquetas de los productos y a rechaza la sacarina para usar esos nuevos productos mucho más sanos, al menos en teoría. Incluso hubo gente que se decantó por la opción más natural, la fructosa. Era el azúcar de la fruta y todos sabemos lo sanísima que la fruta resulta.

Pero de nuevo pasa el tiempo y nos encontramos con que la fructosa, aunque muy natural, no es en absoluto sana para quienes tienen diabetes y que tampoco es recomendable para quienes quieren adelgazar. El aspartamo y otros edulcorantes, por supuesto, causaban cáncer nuevamente.

Y, casualidad o no, la campaña más agresiva, con un impactante documental supuestamente serio que corría como la pólvora por Internet, coincide con la llegada al mercado de la estevia. El nuevo edulcorante milagro, catalogada entre los edulcorantes naturales y sin efectos secundarios.

El problema es que la estevia que se vende en la mayoría de los países no es natural, es un producto procesado más. Y que además, la planta en sí es muy buena para muchas cosas, pero también tiene efectos secundarios.

¿Qué hay detrás de todo esto?

Lo primero que hay que saber es ¿realmente causan cáncer los edulcorantes artificiales? La respuesta es que sí, pero solo tomados en cantidades tan grandes que sería humanamente imposible consumirlos así. El riesgo en las cantidades normales en las que los toma cualquier ser humano es mínimo y comparable a muchísimos otros alimentos que se toman.

Evidentemente, los edulcorantes son artificiales y no son lo mejor del mundo, pero son sin duda la mejor opción para los diabéticos que quieren tomar algo dulce de vez en cuando o para quienes quieren tomar su café con algo que no sea azúcar.

¿Sería mejor no consumirlos? Sin duda, como sería mejor no consumir ningún alimento procesado, pero en su justa medida no solo no son perjudiciales, sino que pueden ayudar a muchas personas a llevar una vida más sana y lejos del azúcar.