Puede aparecer a lo largo del día por otros motivos causados por problemas respiratorios como  vegetaciones, sinusitis o un simple resfriado que hace que el bebé respire por la boca lo que causa la disminución de la saliva antes mencionada y el consiguiente mal olor.

Respecto a la obstrucción de la nariz, si notamos un olor extraño en la boca del bebé, es recomendable que inspeccionemos sus fosas nasales para descartar que haya algún objeto extraño alojado allí, ya que hay bebés que conforme crecen e investigan su entorno tienden a introducirse  pequeños objetos  en uno de los orificios  taponando  parcialmente la respiración.

La higiene bucal es fundamental para prevenir la halitosis y debe comenzar muy temprano limpiando las encías del pequeño con una gasa humedecida en agua  frotando suavemente. También existe en el mercado  un producto muy útil e higiénico que es un dedal de silicona con un pequeño cepillito  que sirve para que la madre se lo ponga en el dedo y frote las encías mojándolo en agua, lo bueno es que se puede esterilizar o lavarlo con agua jabonosa.

Estos lavados deben realizarse sobre todo después de las comidas para eliminar posibles restos de leche y cuando ya tienen los primeros dientes podemos continuar con la gasa o el dedal  hasta que observemos que ya tiene la habilidad necesaria para empezar a practicar el hábito del cepillado. Hay unos modelos de cepillos intermedios entre el dedal y el cepillo ordinsrio con mangos adaptados al agarre de sus manitas y con el cuerpo  redondo de cerdas de silicona gruesas  que puede usarse a partir de los seis meses y a continuación hay otro modelo que  ya cuenta con cerdas suaves de filamento especiales para bebés y con mango también adaptado.

El cepillado debe durar unos dos minutos y sólo con agua. Si el bebé tiende a  morder el cepillo o no abre la boca el tiempo suficiente una manera eficaz es instalar la rutina a través del juego.

La madre se sienta  frente al bebé, le da su cepillo para que le cepille a ella dirigiendo los movimientos de su manita suavemente  con cuidado de que no se lo introduzca en la boca y a la vez le puede cepillar con su cepillo adaptado la boquita porque tiende a abrirla imitando el movimiento.

Para prevenir la halitosis en bebés también es muy importante que beba mucha agua para que esté siempre bien hidratado  y que mastique frutas frescas  que ayudan a mantener  las encías sanas y que ejercen una acción limpiadora en el interior de la boca debido a la fricción del movimiento de morder y triturar y al aumento de la producción de saliva.