El niño también debe de entender sus propias emociones y debe de ser capaz de expresarlas de una manera adecuada. Un niño pequeño si se siente frustrado llora y puede tener una rabieta. Pero según crece, debe de aprender a sumir que no todo puede ser como él quiere.Una parte importante del proceso es que debe de aprender a escuchar a los demás y empatizar con sus sentimientos. No basta con que sea capaz de saber que alguien se siente triste, también debe de entender a esa persona y de ponerse en su lugar.

Por último, también debe de ser capaz de reparar un posible daño emocional que haya causado. Si ha enfadado a sus padres o los ha puesto tristes por haber actuado mal, debe de ser capaz de pedir perdón de manera sincera.

Pasos del proceso de madurez emocional del niño

Se considera que hay tres etapas en el proceso de maduración emocional del niño durante su infancia.

  • Primer paso: los sentimientos. Durante esta etapa el niño aprende a abrirse a otras personas, a expresar sus sentimientos y también a demostrarlos mediante, lágrimas, caricias o abrazos. También aprende a decir que no a esas demostraciones. Por eso no se debe de forzar al niño a dar un beso o un abrazo si no quiere, debe de ser algo voluntario y dejar que resuelva sus pequeños conflictos emocionales sin presiones.
  • Segundo paso: acción/reacción. El niño comienza a entender que las emociones, al expresarlas, tienen consecuencias. Si llora y patalea porque se siente frustrado no va a conseguir lo que quiere (o al menos no debería), sino que causará enfado de sus padres. También aprenderá que si es cariñoso con otras personas seguramente reciba muestras de cariño a su vez. Si da un beso, le darán un beso o una caricia y nunca otras recompensas como dulces.
  • Tercer paso: responsabilidad emocional. El niño descubre que puede hacer que otros se sientan bien pero también mal. Y que cuando hace esto último de manera gratuita debe de disculparse y pedir perdón. También aprenderá a aceptar las disculpas de otras personas.

Consecuencias de la madurez emocional del niño

El pequeño aprenderá a ponerse en el lugar de los demás, a hacerse responsable de sus propias acciones y de las emociones que estas puedan causar en otras personas. También aprenderá a pedir y a otorgar perdón (o no hacerlo) y, en definitiva, estará ganando en responsabilidad.

A lo largo de todo este proceso el niño irá desarrollando su seguridad y su autoestima. Con el conocimiento de sus propias emociones ganará en autocontrol, aprendiendo a gestionar la rabia y los impulsos para pasarlo todo por el tamiz de la razón.