En primer lugar porque el orden transmite paz. En una casa ordenada donde cada cosa tiene un sitio, es fácil encontrar las cosas sin perder demasiado tiempo y esto favorece poder trazarnos nuestros objetivos y seguramente, poder llevarlos a cabo. Imaginemos el caso de uno de nuestros hijos que, aconsejado por nosotros, tienen la intención de escribir una lista de tareas para llevar a cabo una tarde; sin embargo no encuentra bolígrafo, ni cuaderno, ni folio donde poder escribirlas. Seguramente terminará por aburrirse y ponerse a hacer otra cosa.

Es más fácil que nuestros hijos sean ordenados, si en nuestra casa reina el orden. No se trata de que sea una casa perfecta, sino de establecer una serie de rutinas que los niños pueden llegar a asumir con naturalidad como la hora de irse a dormir, las horas de las comidas, la hora del juego, la hora de las tareas escolares…

Es bueno que los padres proporcionen a los niños una idea de cómo ordenar su espacio de trabajo, su armario, sus juguetes… Ellos en principio no saben cómo hacerlo y hay que enseñarles. También es necesario tener suficientes huecos, cajones, recipientes, para facilitarles tener cada cosa en su sitio. De manera que cuando toque ordenar la habitación ellos sepan exactamente donde pueden guardar cada cosa. Es importante que no tengan más cosas que las que necesitan y pueden guardar. Hay niños que tienen, por ejemplo, muchos más juguetes de los que utilizan, y sin embargo tienen la habitación abarrotada de peluches, juegos, rompecabezas… sería mejor que tuviera sólo unos pocos, aquéllos con los que realmente va a jugar o aquéllos que son sus preferidos, además,  las cosas que no tienen un sitio fijo terminan siempre por ahí tiradas, creando malestar.

¿Desde qué edad se pueden encargar tareas a los niños?. Los niños pueden empezar a realizar “encargos” desde muy pequeños. Cuanto antes empiecen mejor, ya que lo asimilarán como algo natural en una familia. Es necesario que todos colaboren para que las cosas en casa funcionen mejor.

  • Los niños con 1 o 2 años nos pueden parecer muy pequeños para llevar a cabo tareas, sin embargo, no es así. En estas edades ya pueden tirar su pañal a la basura, echar la ropa que se quitan cuando se van a bañar al cesto, guardar sus juguetes en el cajón después de jugar…
  • Con 3 y 4 años ya pueden ordenar sus libros, preparar la ropa del día siguiente, guardar la ropa que se quitan en el armario…
  • Con 5 y 6 años ya pueden ayudar a poner la mesa y a tender, pueden bañarse y vestirse solos…

Es importante que ellos sepan cuáles son sus tareas. Sería bueno tenerlas anotadas de manera sencilla en alguna pizarra en su cuarto o en un horario semanal que incluso podemos confeccionar con ellos y que decore la habitación de su cuarto. Aquí además se abre paso a la imaginación y convertimos nuestro propósito en algo divertido. Los más pequeños, que no saben leer pueden tener sus tareas anotadas en forma de dibujos, en pequeñas tarjetas de colores.

Muy importante es que ellos sepan lo que tienen que hacer pero también que nosotros revisemos si lo han hecho. Si ellos ven que no le damos importancia a la tarea que han llevado a cabo, perderán interés y la próxima vez no se molestarán en hacerla. Y, por supuesto que los felicitemos cada vez que lo hagan bien, de esta manera encontrando una recompensa por el trabajo bien hecho, tendrán una fuerte motivación para esforzarse, lo cual les será de gran ayuda en su vida adulta.