La hipertensión es una enfermedad que a menudo es vinculada con otras patologías como la enfermedad renal crónica (ERC) y el hipertiroidismo. Cuando sufren de esto, son más propensos a padecer de hipertensión: aproximadamente 1 de cada 3 gatos con ERC y 1 de cada 4 gatos con hipertiroidismo son hipertensos.

En sus inicios, la enfermedad no suele demostrarse muy fácilmente, por eso se le conoce como “un asesino silencioso”, cuando ya ha causado daños severos es que se percibe. Para evitar llegar a esos extremos es recomendable una visita periódica para medir la presión arterial en gatos que superan los 6 años. Ya vimos en Hogarus cómo hay numerosas enfermedades que afectan a los gatos más ancianos que tendrás que vigilar especialmente, entre las que se encuentra esta que estamos considerando hoy.

Síntomas más frecuentes

A continuación te describimos cuáles son los síntomas más frecuentes de la hipertensión felina, conocerlos te ayudará a identificar el problema con mayor facilidad, algo que debería animarte a llevar a tu gato al veterinario lo más rápido posible. Aquí tienes los principales síntomas:

  • Conducta: Cada gato tiene costumbres diferentes, así que para sus dueños será fácil detectar que algo está cambiando en su mascota. Esto se puede ver reflejado en su temperamento, hábitos, alimentación, entre otros.
  • Apariencia: En casos graves o avanzados, pueden perder peso, ser sensibles a la luz, dificultad para caminar o incluso pérdida del apetito.
  • Ceguera: Esta puede ser temporal o permanente, depende del tiempo que la tensión haya estado elevada. En su mayoría, las hemorragias intraoculares o la ceguera hacen que los dueños lleven a sus gatos a una cita de emergencia.

Además de estos síntomas, es frecuente que se presente letargo, vómitos, aumento de la sed y de la micción.

Diagnóstico

Para cada gato se debe seguir un tratamiento específico, pero en general se recomienda darle atención suficiente al gato. Estudios señalan que el trato a través de las caricias puede disminuir la tensión arterial.

El veterinario debe determinar la causa de la hipertensión para someter al animal a un tratamiento. Así será más sencillo controlar la hipertensión. También se regula la dieta y reduce el consumo de sal.

Tratamiento para la hipertensión en gatos

Si la hipertensión es grave, el tratamiento recetado por el veterinario deberá contener diuréticos y bloqueadores beta. Los diuréticos reducirán el volumen de la sangre, el agua y las sales del cuerpo. Por su parte, los bloqueadores beta disminuirán la frecuencia cardíaca y, en consecuencia, disminuirán la presión arterial. También los inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina (ACE) disminuyen la presión.

Cada dos o 3 meses debe medirse la tensión para ver cómo ha evolucionado el animal.

La dieta de un gato con hipertensión debe ser muy cuidada. Se recomienda darles comida orgánica, libre de conservantes y colorantes. El ejercicio también es importante para ayudar a bajar de peso al gato y con esto se aliviarían los síntomas de la hipertensión.

Mantener la paz alrededor del gato es importante. Hay que evitar los cambios bruscos en la casa, como por ejemplo la inclusión de nuevas mascotas, cambiar de lugar las cosas de la casa. Esto puede generar estrés y un aumento en la presión sanguínea.

Aparte de estos consejos, recomendamos darle infusiones de astrágalo, una hierba segura para el consumo del felino. Esta hierba cuenta con propiedades que ayudan a bajar la presión y ayuda al sistema inmunológico.  A pesar de ser un producto natural, siempre se recomienda consultarlo con el veterinario.

Para dueños más excéntricos, existen tratamientos con acupuntura. Con la inserción de pequeñas agujas en ciertos puntos de energía dentro del cuerpo, se puede tratar la hipertensión tanto de gatos como de perros.