A veces, los padres reaccionan con cierta vergüenza e incluso, aunque cada vez menos, con enfado riñéndoles por hacer eso. Para el niño es un auténtico shock y no entienden por qué la reacción de sus padres es tan diferente cuando se trata de esa parte de su cuerpo.

¿Cuál sería entonces la reacción adecuada? Los expertos aconsejan tomarse el descubrimiento con naturalidad. Ni reñirles ni hacerles fiestas o bromas sobre el tema, sino que se debe de actuar como ante cualquier otra parte del cuerpo.

En el caso de los niños es normal que se toquen no solo por placer, sino por la curiosidad de ver como su pene puede cambiar de tamaño. A menudo lo hacen incluso utilizando los bolsillos de sus pantalones o metiendo la mano en ellos mientras ven la televisión. Las niñas suelen rozarse sobre el brazo del sofá o los pasamanos y también tocarse directamente.

Este tipo de conductas son normales y poco a poco, según los niños vayan siendo conscientes de su comportamiento, se les debe de explicar que este tipo de cosas no se pueden hacer en público. Al igual que no van desnudos por la calle y no hacen pipi en la sala de estar, tampoco pueden hacer eso en cualquier sitio.

Se les debe de explicar que el lugar adecuado para explorar su cuerpo es cuando estén a solas en su cuarto y que es algo íntimo, como el ir al baño. No se debe de convertir esto en algo prohibido o algo oscuro, pero si dejarles claro que hay ciertas normas sociales que deben de cumplir.

¿Y si se tocan en exceso?

El proceso de tocarse y explorar el cuerpo es normal, pero ¿y si se convierte en algo compulsivo? Hay niños que se están tocando todo el tiempo, incluso sin darse cuenta. Esto es un serio problema para ellos y para sus padres que temen rechazos, burlas o incluso otros problemas en el colegio.

En estos casos hay que intentar no dramatizar delante del niño. Explicarle de manera tranquila que tocarse tanto puede ser un problema y que por eso se va a ir al médico. El pediatra es el primer paso, ya que puede existir un problema físico, como una irritación o una infección que haga que el niño se toque por las molestias.

Si se descarta esto, se puede recurrir a la ayuda de un psicólogo especializado que trate de averiguar qué se esconde tras este comportamiento, ya que la mayoría de los trastornos compulsivos están motivados por un problema afectivo o de estrés.

Colaborando con el especialista, se puede averiguar el origen del problema del niño y darle solución siguiendo sus pautas para que deje de ser un problema para el pequeño y para su entorno.