Hay muchas leyendas diferentes que apuntan al motivo por el que el gato Manx no tiene cola, la más divertida dice que fue porque cuando Noé mandó pasar a los animales al arca, este gato se rezagó jugando. Cuando vio que Noé cerraba la puerta, apuró a entrar, pero se pilló el rabo con la puerta y lo perdió, algo que quedó para todos sus descendientes.

Son gatos muy sociables, les encanta juguetear con sus dueños y no son de los que se esconden cuando hay invitados porque generalmente les encanta ser el centro de atención y controlar todo lo que ocurre en el hogar. Algunos los incluyen dentro del grupo de los gatos-perro o gaticanes, por su particular manera de comportarse con los dueños, más propia de un can que de un felino.

Son muy inteligentes, a veces son un duro reto para sus dueños porque les gusta mucho jugar y necesitan que se les estimule. Por eso son gatos fáciles de adiestrar, a los que se les pueden enseñar multitud de trucos para dejar boquiabiertos a los amigos. Ellos lo pasarán bien siempre que se les proponga como un juego ya que si se trata de obligarles, entonces puede salir a relucir su lado más gatuno y negarse en redondo.

Si tienen un jardín en el que jugar, estos gatos pueden demostrar por qué son famosos por sus dotes de caza. Inquietos y siempre con ganas de conseguir una presa, serán los típicos que acaben dejando regalitos a sus dueños en los lugares menos pensados. Recuerda que para ellos es una gran ofrenda, así que nada de gritos y escándalos. Una caricia de agradecimiento… y tirar a la pobre víctima a la basura en cuanto el minino no nos vea es la mejor reacción por nuestra parte.

Una característica de los gatos Manx es que deben de criar con gatos con rabo, ya que si lo hacen con otro animal con su mismo gen defectuoso es posible que nazcan gatitos deformes que no sobrevivan. En cualquier caso, la crianza de mascotas es algo que se debería de dejar exclusivamente en manos de criadores profesionales, esterilizando a los animales del hogar.

Son gatos grandes que suelen gozar de muy buena salud. De hecho son una de las razas de gato más longevas. No son exigentes ni caprichosos, se adaptan a cualquier dieta y no necesitan cuidados especiales más allá del juego. Se les cepilla una vez por semana, como a todos los gatos de pelo corto.

En definitiva, suplen con creces la falta de su cola con grandes dosis de sociabilidad y de inteligencia que siempre acaba por conquistar a aquellas personas que se deciden a poner en sus vidas a uno de estos simpáticos mininos.