A lo largo de tu vida son muchas las personas que pasan por tu círculo de amigos. Algunos se queda y se convierten en esos raros y apreciados amigos de toda la vida, otros solo están de manera momentánea. Pero si hay algo que tienen en común es que tú los has escogido. Tú decides quién es tu amigo, quién cuenta con tu confianza y con quién compartes momentos y confidencias.

¿Te imaginas que un buen día alguien se presentara en tu casa y te dijera que va a ser tu mejor amigo? Y lo que es más, ¿te imaginas que se quedara a vivir allí y te alterara todas tus costumbres y ritmos?

Quizás tuvieras la buena suerte de congeniar con esa persona y de lograr que la relación fuera maravillosa. Quizás acabarais odiándoos el uno al otro y con ganas de vivir en una casa tan grande que no tuvieseis necesidad de encontraros.

Pues esto mismo les ocurre a los animales, aunque sus relaciones son mucho más simples e instintivas que las de los hombres. Cuando tenemos un gato en casa y decidimos llevar a otro minino para hacerle compañía y que no esté tan solo, en realidad estamos escogiéndole a su mejor amigo. Y lo hacemos sin que en muchos casos tenga demasiado que decir al respecto.

Es probable que hayas conseguido la convivencia adecuada de un gato con otras especies, pues en ocasiones juntar muchos animales en casa no constituye un problema según qué especies escogemos. Incuso con las mismas personas los gatos pueden llegar a convivir de un modo muy adecuado, de ahí que sean muy adecuados los gatos para los hijos, llegando a ser una fuente de estímulo dentro de su desarrollo. Sin embargo, cuando hablamos de dos animales de una misma especie, como es el caso de dos gatos, la situación podría llegar a ponerse algo complicada.

No quiero compartir a mi humano

Entre los principales peligros al juntar a dos gatos están los celos. Un gato suele elegir a su humano favorito y no le suele gustar compartirlo con otros animales. Especialmente si son nuevos.

Para evitar eso es importante no hacer más caso al gato nuevo, que muchas veces es un bebé pequeño y juguetón. Pero tampoco se debe de consentir al veterano que acapare a la persona y no le permita estar con el nuevo en la familia.

Este es mi territorio

Los gatos son animales muy territoriales, no hay que olvidar que son cazadores. Introducir otro gato en su espacio, aunque tenga la comida garantizada y no haya cazado un ratón en su vida, es para él la introducción de competencia en su territorio.

Por eso bien puede actuar conforme está acostumbrado a hacer por naturaleza: defendiendo su parcela de un intruso y tratar de alejarlo de su campo de actuación. Los gatos no son como los perros, no son animales de vivir en manada a no ser que encuentren un motivo para hacerlo.

Aquellos que llevan mucho tiempo viviendo con el hombre, especialmente si llevan haciéndolo varias generaciones de gatos, son mucho más sociables y es más fácil que acaben aceptando sin problema perros o gatos nuevos.

Cómo hacer para minimizar riesgos

No hay una fórmula mágica que garantice que dos gatos se van a llevar bien, pero si se siguen ciertas pautas pueden ser, como mínimo, compañeros de piso, tranquilos y respetuosos en uno con el otro.

Para eso hay que tener mucho cuidado con las pautas de presentación que ya se han explicado en otros artículos y que deben de ponerse en marcha desde el primer momento que el segundo gato entra en casa.