Los síntomas son fiebre, cansancio generalizado, inflamación de los ganglios del cuello, axilas o ingles, dolor de cabeza, dolor de garganta causado por la amigdalitis, dificultad para tragar, pérdida de apetito, dolores musculares y afecta al hígado, por lo que se puede manifestar con un color amarillento en la piel, las membranas mucosas o en los ojos.

Al tratarse de una enfermedad viral y no bacteriana los antibióticos no sirven para tratarla a pesar de que la observación de placas en la garganta lleve a pensar en un posible origen bacteriano. Sólo sirven los antitérmicos para bajar la fiebre que suele ser alta (en torno a 39 -40 grados) y el malestar. Lo más usual es el empleo de paracetamol como analgésico y de Ibuprofeno que aparte de ser antipirético es antiinflamatorio y mejora los síntomas de la garganta. También es útil hacer gárgaras con agua salada para aliviar las molestias de la garganta.

Durante el período de incubación que suele durar entre una y dos semanas  no se manifiesta ningún síntoma. De hecho los bebés y niños que se contagian manifiestan síntomas mucho más leves que los adolescentes o adultos jóvenes que lo padecen y suelen mejorar a los pocos días. En cambio en personas más mayores la enfermedad puede durar uno o dos meses.

En bebés y niños pequeños los síntomas son fiebre, mucosidad y decaimiento por lo que a menudo la mononucleosis se confunde con un simple resfriado y la única manera de diagnosticarla es mediante una analítica de sangre.

Durante la enfermedad se recomienda hacer reposo y beber mucha agua para controlar la fiebre dejando de lado actividades deportivas hasta que se supere. Se considera que el cuerpo ha sanado una vez que transcurra un día entero sin subidas de temperatura aunque el decaimiento puede durar unos cuantos días más. Una vez recuperado el niño ya puede hacer su vida normal e incluso recomiendan que retome sus actividades deportivas para depurar el organismo y aliviar alguna posible inflamación de bazo que se haya dado durante la enfermedad.

De hecho una complicación que puede derivar de esta enfermedad es el agrandamiento y rotura del bazo localizado en la parte alta del abdomen en el lado izquierdo por lo que si se nota dolor en esta zona hay que consultarlo inmediatamente con el médico. Aunque suele darse en casos aislados y si está controlado por un especialista y su estado de ánimo es bueno a pesar de las molestias no debemos preocuparnos en exceso.