Ejercicios de pie

El trabajo de oficina suele asociarse con una vida poco saludable, especialmente por los dolores que provoca la falta de actividad física y tantas horas sin cambiar la posición.

Para evitarlo, lo mejor es que cada dos horas nos levantemos y caminemos durante al menos cinco minutos, pero si no es posible, al menos realizaremos algunos estiramientos para ayudar a que el cuerpo se relaje. Esto unido a algunos consejos para llevar una jornada más saludable en el trabajo, como los que te ayudan a no engordar en la oficina, podrán permitir que todo el rato que pases en el trabajo no te repercuta de forma tan negativa en tu estado físico.

Es importante ponerse de pie y, aunque sea en el cuarto de baño, subir los brazos hacia arriba para que la columna vertebral se estire por completo. Imagina que con las palmas de las manos estás empujando un techo imaginario que debes de subir sin ponerte de puntillas.

A continuación baja suavemente sin forzarte y sin realizar rebotes, solo déjate doblando en dos hasta donde llegues, flexionando ligeramente las piernas para no cargar los gemelos. A continuación ponte nuevamente derecho y gira hacia un lado y hacia otro con suavidad. Repite el estiramiento y las flexiones al menos tres veces.

Ejercicios en la silla

Algunas empresas privilegiadas cuentan con un área de esparcimiento en el que los trabajadores pueden pasar un tiempo de descanso, con algunos lugares incluso acondicionados para la práctica de ejercicio y también sillones y diferentes elementos para el descanso, lo que ayuda a cambiar de posición. Pero la mayoría de empleos de oficina se suelen desarrollar sentados, sin ni siquiera posibilidad de pasar un rato de pie.

Si no puedes hacer los ejercicios de pie pero no trabajas cara al público, donde puede quedar raro estirarse, en la propia silla puedes realizar varios estiramientos. Entrelaza los dedos y, con las palmas de las manos hacia arriba levanta los brazos y estira todo lo que puedas. A continuación lleva las manos hacia el frente y haz exactamente lo mismo.

Sujeta con la mano izquierda el borde de la silla y pon la derecha sobre la cabeza. Tira suavemente de ella hacia la derecha para aliviar la tensión del cuello y de los hombros. A continuación haz lo mismo pero colocando la mano derecha en la silla y la izquierda en la cabeza.

Realiza giros de cuello muy suaves, moviendo muy despacio la cabeza para evitar mareos. Si notas que el cuello tira especialmente en una zona realiza el estiramiento anteriormente explicado varias veces para que ceda la presión.

Sujeta con la mano izquierda el borde de la silla e inclina el cuerpo suavemente hacia la derecha. Las piernas deben de estar en ángulo recto y los pies apoyados al suelo, arqueando solamente la cintura. Haz lo mismo hacia el otro lado. Entrelaza los dedos detrás de la nuca y arquea la espalda hacia atrás aguantando unos segundos en esta postura.

Finalmente, sujétate con las dos manos a la silla y deja caer el cuerpo hacia adelante para aliviar la presión en la zona lumbar. Nuevamente, no debes de rebotar, sino dejarte ir con tu propio peso hasta donde te resulte cómodo hacerlo.

Evita la ropa que deja al descubierto tu cintura, incluso si es al inclinarte. Esto facilita que el frío o el aire acondicionado actúen sobre la zona lumbar, una de las más sensibles, y contribuya a que puedas tener dolores y contracturas. También es una ayuda contar con un reposapiés que ayude a descansar las piernas y a tenerlas en una buena posición.

Aquí te dejamos un vídeo que te ayudará a ver más sugrencias: