Si se adelgaza de manera correcta, no habrá efecto yo-yo y se mantendrá un peso saludable para siempre.

  • No te plantees la dieta como algo temporal. Si te planteas hacer dieta unas semanas, bajar de peso y volver a comer como siempre, mejor sería no hacer dieta porque recuperarás el peso y seguramente ganes incluso algunos kilos extras. Es mejor que te plantees un cambio en tu forma de comer para empezar a alimentarte de manera más sana. Emplea tiempo en cuidarte, en cocinar y en elaborar menús sanos y equilibrados y seguramente pierdas peso incluso sin hacer dieta. Si estos cambios se mantienen, no hay que tener el efecto yo-yo porque no existirá ya que no se volverá a comer como se hacía en el pasado.
  • Tómate tiempo para reintroducir alimentos. Si has hecho dieta durante un tiempo y has conseguido tu peso ideal no puedes simplemente volver a comer como antes o recuperarás rápidamente hasta el último gramo perdido. Debes de comenzar a reintroducir alimentos pero teniendo en cuenta que hay que cambiar de hábitos para lograr mantener la bajada de peso. Ten esto en cuenta y piensa que determinadas comidas como los fritos, los productos refinados, las pizzas etcétera, solo son para ocasiones especiales y no pueden ser parte de tu dieta habitual.
  • Un día a la semana haz dieta. Es un excelente recordatorio de que los kilos pueden volver si nos  despistamos. Si eres de esas personas que el fin de semana salen y se permiten un pequeño exceso, los lunes pueden ser un día perfecto para comer todavía más sano de lo habitual y haciendo una pequeña dieta. De este modo no solo compensaremos los esfuerzos, también tendremos presente en todo momento que si nos dejamos ir el peso volverá y que debemos de conservar los buenos hábitos que nos han ayudado a dejar atrás los kilos de más. Si conseguimos esto no tendremos que tener miedo a pesarnos porque el efecto yo-yo no será nada que tenga que ver con nosotros.
  • No tengas prisa para perder peso. Seguramente este es el mejor consejo que se puede dar para evitar el famoso efecto rebote. Si se pierde peso rápidamente las posibilidades de recuperarlo son muy altas, mientras que si se pierde peso con lentitud y poco a poco, con una dieta no excesivamente restrictiva y basándose más en los cambios de hábitos que en medir los alimentos, seguramente no haya efecto yo-yo.

Cuando se pierde peso rápidamente el cuerpo se apresura en acumular nuevamente grasas porque considera que en cualquier momento puede llegar otro momento de escasez. Por eso es fundamental no someterse a restricciones y no pasar hambre durante la dieta.