Sin embargo, en ocasiones específicas queremos perder algunos kilos para poder lucir un bonito vestido en una ocasión especial que esté próxima, o porque se acerca el verano y queremos vernos más esbeltos en bikini o bañador. También es común que muchas personas en enero quieran despojarse de los kilos que ganaron durante los típicos atracones navideños. En estos casos podemos recurrir a alguna dieta rápida, pero teniendo en cuenta algunas advertencias básicas para evitar luego el llamado “efecto rebote”.

  • Cambios drásticos = regresos drásticos: Una de las principales causas del efecto rebote es hacer cambios drásticos de un día para otro en nuestra alimentación. Muchas personas recurren a dietas diuréticas a base de líquidos principalmente, eliminando casi por completo los alimentos sólidos. Esto es un error porque lo que vamos a perder no son kilos de grasa sino peso líquido, y al terminar la dieta nuestro cuerpo buscará retener de nuevo el líquido perdido.
  • Cuidado con los suplementos: Así como no existen dietas mágicas, tampoco hay pastillas ni suplementos mágicos. Si bien es cierto que algunos suplementos pueden ayudarnos a adelgazar, los mismos deben ser tomados bajo vigilancia médica, previa evaluación de un nutricionista porque cada organismo y metabolismo son distintos. Por ejemplo, los suplementos elaborados a base de sibutramina (los más utilizados para bajar de peso), hacen que disminuya nuestro apetito durante las primeras cuatro semanas, pero luego el apetito vuelve con más intensidad provocando un efecto rebote. Las pastillas para adelgazar más famosas elaboradas con sibutramina son las llamadas Reductil.
  • Más proteínas y más ejercicios:La mejor manera de perder peso de forma rápida es combinando alimentación baja en carbohidratos con ejercicios físicos diarios. A este tipo de dietas altas en proteínas se les conoce como “dietas proteicas”. Hay muchos tipos, pero esencialmente se basan en el aumento del consumo proteico en detrimento de los hidratos de carbono. Luego, el consumo de estos últimos no desaparece, pero sí se sustituye por alimentos bajos en calorías que puedan consumirse en grandes cantidades, siendo las opciones por excelencia las verduras de hoja verde y los granos integrales, como el arroz o la avena. Con esto logramos seguir una dieta no sólo rápida sino también efectiva, con efectos duraderos mientras la sigamos con equilibrio.

El ejercicio físico es fundamental porque con solo disminuir el consumo de carbohidratos no lograremos perder peso rápidamente. Dependiendo de las características físicas y metabólicas de cada persona, así como del hábito al ejercicio que esta tenga, lo recomendable para lograr perder peso rápido es incrementar la rutina de ejercicios cardiovasculares y hacerla mínimo tres días por semana y máximo cinco.