Por eso, si un gato se siente mal, su manera instintiva de actuar va a ser la de evitar que se note. Si se tiene un animal solo es fácil darse cuenta de ciertas cosas, como si ha dejado de comer, si ha cambiado algunas costumbres, o si no ha defecado o lo ha hecho de modo no habitual.

Pero si se tienen varios gatos, detectar que uno de ellos no come o no usa el arenero con la frecuencia y modos habituales puede ser más complicado. Si además trabajamos muchas horas fuera de casa, probablemente tampoco nos vamos a dar cuenta de cambios en sus hábitos hasta pasado un cierto tiempo, que puede ser importante según cual sea el problema.

Por eso hay que seguir unas pautas que nos ayuden a detectar si uno de nuestros peludos puede estar enfermo de una manera fácil, rápida y lo más eficaz posible. Eso sí, nunca hay garantías al cien por cien. No debemos de obsesionarnos, tan solo cuidarlos y quererlos, asumiendo que pueden enfermar y que no somos infalibles detectando los problemas.

La comida

Es aconsejable darles a los gatos la comida más o menos medida. De este modo, si alguno deja de comer podremos apreciar que sobra más alimento del habitual en sus platos. Si tenemos esta sospecha, quizás podamos dejar a los mininos sin alimento durante la noche y, llegada la mañana, alimentarlos de manera individual para ver si alguno de ellos muestra poco interés en la comida.

Otra manera de detectar la falta de interés, es dándoles cada día, o cada pocos días, recompensas que les gusten. Estas se le dan a cada animal de manera individual por lo que si vemos que uno no muestra ganas de comerlas o no acude a la llamada, podemos empezar a sospechar.

De todos modos, es fácil que un gato no coma sus chuches un día ya sea porque justo ha comido o porque simplemente no le apetezcan, por lo que esto se debe de tomar como un aviso para vigilarlo y no como un síntoma seguro de que algo va mal.

Control de arenero

Si vemos que uno de los gatos tiene diarrea y no sabemos quién es, solo nos queda vigilar el arenero. Esto no siempre es posible, ya que no podemos faltar al trabajo para controlar las defecaciones de nuestros gatos, pero sí que podemos colocar el arenero en la sala mientras estemos en casa.

Esto puede ser molesto, sobre todo por el olor, pero seguramente localizaremos rápidamente al gatito que tiene el problema.

Algunas personas utilizan sistemas de vigilancia para controlar a sus mascotas cuando se van de vacaciones. Este tipo de webcams son muy baratas y, aunque pueda sonar algo exagerado, son fáciles de instalar y nos darán una respuesta rápida a este tipo de dudas.

Se pueden instalar donde el gato tiene el arenero y grabar la señal en un ordenador. Es realmente sencillo hacerlo y nos ofrecerá una tranquilidad muy grande si sospechamos de un problema.

Rutinas muy beneficiosas

Una rutina muy beneficiosa para saber si nuestros gatos están bien y detectar cambios en su humor o problemas físicos es revisarlos cada semana o cada quince días.

Esto se puede hacer aprovechando el momento del cepillado, como parte de un juego, sin que parezca una revisión que pueda agobiarlos. Comprueba las mamas del gato, que no haya bultos ni nada raro.

Palpa las zonas donde están los nódulos linfáticos (cuello, axilas e ingles) buscando algún bultito o problema. Acarícialos para ver que su piel, en general, no presenta bultos y mira sus ojos y su boca (si se dejan) para comprobar que no hay rastros de conjuntivitis, irritación de encías o mucosas amarillas.

Al cepillarlos observa si se han acicalado, ya que muchos gatos dejan de asearse al sentirse enfermos o desarrollan una gran cantidad de caspa. También puedes pesarlo para comprobar que no ha habido una pérdida de peso repentina. Para eso solo tienes que subirte a la báscula, ver tu peso y a continuación subir con tu gato en brazos.

Por último, es muy bueno acostumbrarse a jugar con el gato dos o tres veces al día durante al menos diez minutos. De este modo, si el gato cambia de humor, se vuelve apático o malhumorado, nos daremos cuenta rápidamente.