En el caso de los bebés, es muy frecuente equipar a la última una bonita habitación, con todo tipo de accesorios y adornos donde telas de cortinas, cojines y colchas vayan a juego. Muchas veces, sin embargo, vemos más difícil dedicar a ese bebé el tiempo suficiente y pararnos detenidamente a observar sus progresos, a hablarle, cantarle y jugar con él.

Lo peor de todo es que todas esas experiencias sólo se vivirán una vez y que aunque a veces estemos cansados de escuchar de las personas que nos rodean eso de “Disfruta de él ahora que es pequeño, porque crece tan deprisa…”, no terminamos de creerlo hasta que efectivamente crece y empezamos a intentar recordar vagamente cuándo empezó a adquirir todas esas habilidades nuevas, cuando le salió su primer diente, cuándo dijo mamá por primera vez…

Una buena idea para no dejar que el tiempo “nos robe” las vivencias con nuestros hijos es confeccionar para cada uno de ellos un cuaderno de recuerdos. En el mercado hay muchos en los que se incluyen espacios para fotografías y el texto va indicando los datos que deben recogerse. Están bien porque de esta manera no se nos escapará apuntar ningún dato importante y tendremos presente no olvidar hacer fotos al bebé en momentos significativos y además conservar las más representativas reunidas en un mismo álbum. Podemos incluir una foto del día en que nació, del día en que se bautizó, el día en que cumplió el primer mes, el segundo, etc.

Otra idea es confeccionar nosotros mismos un cuaderno de recuerdos, donde podemos incluir el texto que nos apetezca, además de las fotos que más nos gusten. Podemos escribir una introducción sobre cómo deseamos su llegada y expresar todo lo que deseamos para él, podemos describir momentos concretos en los que le hemos mirado y hemos descubierto todo lo que aporta a nuestra vida, podemos incluir una foto de su juguete preferido y rellenar una página con la arena de esa playa donde empezó a dar sus primeros pasos…

Es importante recoger esa colección de frases a veces divertidas y disparatadas y muchas otras veces inusualmente profundas y cargadas de significado, que comentamos con todos nuestros familiares y conocidos cuando las pronuncian, pero que poco a poco van quedando en el olvido, sepultadas por otras vivencias… o ese primer dibujo de su familia en que expresaba claramente cómo veía a cada miembro de la familia…

Como seguro no dispondremos de tiempo para ello todos los días, podemos ir recogiendo datos, dibujos, pequeños objetos, fotos… en una caja e ir colocándolos en nuestro cuaderno por ejemplo una vez a la semana o cada quince días o una vez al mes.

Y cómo se sorprenderán ellos al descubrir el amor con el que confeccionamos sus primeras memorias.