Entre los primeros 20 y 25 días, los polluelos adquieren las defensas necesarias que sus padres les pasan con el alimento y adquieren la suficiente fuerza y tamaño para que puedan salir adelante sin efectos negativos. Por lo tanto, nunca se deberían sacar del nido antes de esos días. A partir de los 25 días, es el momento ideal para sacarlo del nido y empezar a domesticarlo nosotros. Si pasaran los 30 días de vida, sería más difícil para el polluelo que perdiera el miedo y se adaptara a la alimentación con jeringa.

Mientras criamos el polluelo, se pueden utilicar varios sitios que haga de nido, el cual ubicarás en un lugar resguardado dentro de la jaula que compres, que cumpla con las condiciones adecuadas. Un elemento ideal sería un tapper grande de plástico, mucho más higiénico que objetos de cartón o madera. Es importante que no usemos la tapa, si siquiera con perforaciones, sin asegurarnos antes de qué temperatura pudiera alcanzarse en el interior. Aunque la mejor opción sería una fauna box, la cual es completamente antifugas, permita fregar a fondo fácilmente, es más higiénico y el techo está preparado para tener dentro animales.

Con servilletas o papel de cocina, habrá que poner una base de papel dentro del recipiente. Sobre esta base, poner virutas de madera que se usa para los hámsters. Es importante cambiar la base de virutas de madera y el papel cuando detectemos la primera señal de mal olor o humedad y, de vez en cuando, fregar a fondo el recipiente, ya sea la fauna box, tapper u otro objeto, puesto que seguramente el polluelo lo va a ensuciar.

Puesto que el polluelo ya no tendrá el calor que recibía cuando estaba junto a sus hermanos y padres, necesitara una fuente externa de calor. Ésta puede ser una piedra térmica envuelta en papel de terrario que se utilizar para los reptiles o una manta eléctrica, con papel entre el recipiente y la manta, en el fonde del recipiente, pero por fuera. Habrá que ir con cautela para que dichos medios no lleguen a quemar. Una tercera opción sería un flexo de escritorio, aunque pudiera molestar la luz, sobre todo a corta distacia. Es importante que el polluelo del agapornis no pierda el calor, debiendo tener especial cuidado por las noches. Si notamos que el polluelo siente malestar, probablemente la causa sea que no tiene el calor suficiente.