1) He sido infiel. Si has sido infiel y no lo has dicho hasta el momento ¿para qué confesar la víspera de la boda y hacer el doble de daño? Daño por el engaño y daño por confesarlo en un momento tan delicado. Si no lo has dicho en su momento calla para siempre y deja que el pasado quede en el pasado.

La mayoría de las personas que hacen confesiones de este tipo no las hacen por ser sinceros con la otra persona, sino por calmar su propia conciencia, lo que es un acto muy egoísta y que causará mucho dolor a la pareja.

2) Tengo dudas sobre nuestra relación. Si tienes dudas sobre la relación debes de plantearlas antes de la boda y no la víspera. En ese momento no se piensa realmente con claridad y hay muchas tensiones acumuladas debidas a los preparativos de la boda.

Sigue adelante, porque seguramente una vez que todo se estabilice la relación continúe sin problemas de ningún tipo y todo vuelva a la normalidad. Organizar una boda suele traer consigo este tipo de problemas y puede hacer que se despierten dudas, pero en la gran mayoría de los casos es solo tensión, nervios y miedo a partes iguales.

3) Realmente, no quiero tener hijos. ¿Y es el momento para contarlo la víspera de la boda? ¿No será que el miedo a la responsabilidad ha hecho mella en ti? Muchas personas tienen auténticos ataques de pánico antes de firmar los papeles del matrimonio y debido a esto acaban tomando decisiones poco adecuadas.

Quizás lo único que te sucede es que tienes miedo al matrimonio y tu mente ha hecho que el rechazo a la responsabilidad te haga plantearte incluso tus deseos de cara al futuro. Si hasta ahora siempre habías tenido ganas de tener hijos o, al menos, no te habías planteado no tenerlos seguramente ese ataque de miedo se te pase tras la boda.

Una vez que compruebes que no pasa nada y que el matrimonio no es nada más que otro paso en la relación pero no supone ir por la vida con una cadena, quizás vuelvas a sentir el deseo de tener hijos.

En el caso de que realmente no quieras hijos y lo hayas ocultado, entonces sí deberías de decirlo ya que es algo muy serio y que quizás tu pareja considere una condición sin la cual no hay matrimonio. Evidentemente, no es el momento adecuado y debería de haberse hecho antes, pero siempre es mejor que mantener el engaño.

4) Hay algo de mí que no te he contado. ¿De verdad crees que la víspera de la boda es el mejor momento para ponerte a contar cosas de tu pasado? A no ser que sea algo realmente importante, lo mejor es dejarlo estar y ya se hablará cuando sea el momento adecuado. Si has dejado esperar el tiempo hasta la boda, no pasa nada por esperar algo más.

Una confesión así solo tiene sentido si se cree que realmente puede hacer que la otra persona se vuelva atrás a la hora de casarse y realmente, debería de haberse hecho mucho tiempo antes.