Muchas son las personas que realizan esta actividad a diario, variando el tiempo y la cantidad de veces que la llevan a cabo durante el día. Sin embargo, la mayoría de las personas no saben cómo se debe correr adecuadamente y esto puede causarles alguna lesión en la cadera, la espalda o, muy comúnmente, en las rodillas.

Correr les trae muchos beneficios a las personas que practican este ejercicio, es la razón por la cual en todo deporte o entrenamiento hacen que sea necesario realizarlo de forma constante. Correr permite quemar una gran cantidad de calorías, previene el aumento de peso, mantiene una muy buena salud además de ayudar a aliviar el estrés y fortalecer el sistema cardiovascular. No obstante, si se realiza de forma inadecuada puede aumentar la tensión en los músculos y el cuerpo, disminuyendo de esta manera los niveles de velocidad además de poder generar lesiones en el cuerpo.  Una forma de saber si estás haciéndolo mal es notar dolores musculares en lugares que no deberían doler en primer lugar.

Para correr, es necesario tener la ropa adecuada para ayudarte a realizarlo de forma cómoda y tranquila. Es esencial escoger ropa que le permita respirar a tu cuerpo y evite que este se caliente más de lo debido, además de asegurarte que esta ropa no lastime tu cuerpo debido al sudor y el roce de la tela con la piel.

Un elemento fundamental son los zapatos, para cada actividad hay zapatos adecuados para cada uno de ellas. Los zapatos predilectos para correr son aquellos acolchados, que permiten una mejor absorción del impacto, reduciendo de esta manera el impacto que se pueda producir en las articulaciones del cuerpo o en las rodillas.

Por otro lado, no todos los sitios son adecuados para realizar este tipo de actividades. Los sitios más recomendables para evitar lesiones son aquellos con césped o una superficie suave puesto que al ser acolchada tiene una mejor absorción del impacto, mientras que hacerlo en zonas planas y duras como el asfalto pueden ocasionar fuertes impactos que serán absorbidos por las rodillas y algunas de nuestras articulaciones.

Al tener la ropa adecuada y estar en una zona suave, podemos empezar a correr. Lo primero es mantener la espalda recta, siguiendo la cabeza y la espalda una misma línea. Al momento de correr debemos procurar no mover en exceso los brazos, ya que producirán en el torso un movimiento inadecuado, y mantenerlos relajados así como las manos cerradas.

Por otro lado, mantén tu abdomen apretado y asegúrate de evitar aterrizar en el talón o solamente en la punta de los dedos, debes dejar fluir la pisada natural. Lo mejor es relajarte, no tener el cuerpo tenso y dejarlo fluir. Si eres principiante lo más recomendable para ti es que empieces con un trote ligero para acostumbrar a tu cuerpo y no olvides calentar antes de empezar a correr. No te enfoques solamente en cuánto recorres, no des zancadas tan grandes ya que esto te cansará mucho más rápido y será menor el tiempo de entrenamiento, así como también evita levantar mucho las rodillas, ya que perderás energía necesaria. Ten en cuenta que en estos casos, menos es más.