En realidad estas contracciones de Braxton Hicks son un magnífico ejercicio que realiza el útero para ir preparándose para el momento del parto. Ocurren naturalmente y sin motivo la mayoría de las veces, pero también puede haber situaciones que las desencadenen: son frecuentes durante la noche, cuando se está deshidratada, tras hacer ejercicio o realizar una actividad muy cansada.

A diferencia de las contracciones de Braxton Hicks al principio del embarazo, las cuales son indoloras y esporádicas y no producen ningún cambio en el cuello del útero, las de las dos últimas semanas del embarazo han crecido ya en frecuencia e intensidad y pueden crear molestias. También estas últimas pueden afinar gradualmente el cuello del útero.

A partir de la semana 37 se suelen confundir estas contracciones con las contracciones de parto, sin embargo entre ambas hay claras diferencias:

  • Las de Braxton Hicks no suelen ser dolorosas, ni se vuelven más dolorosas con cada contracción, sin embargo, las de parto, sí.
  • Son irregulares y no se vuelven más frecuentes a medida que avanza el tiempo; las de parto, sin embargo, van aumentando en frecuencia: al principio se producen cada 15 o 20 minutos y al final, terminan produciéndose cada cinco minutos o menos.
  • Su duración e intensidad no va aumentando con cada contracción, mientras que las contracciones de parto aumentan en duración e intensidad; las últimas suelen durar entre 30 y 90 segundos.
  • Las de Braxton Hicks se pueden detener realizando o dejando de realizar determinadas actividades, como veremos a continuación, mientras que las contracciones de parto no desparecerán, sino que se irán incrementando, sin que podamos hacer nada por detenerlas.
  • Las contracciones de parto pueden ir acompañadas de otros signos muy claros, como la expulsión del tapón mucoso (una sustancia gelatinosa situada en el interior del conducto vaginal) y la rotura del saco amniótico.

Aunque las contracciones de Braxton Hicks, como hemos dicho, no son dolorosas, muchas mujeres coinciden en que son muy molestas. Algunas medidas que podemos tomar para aliviar esta incomodidad son las siguientes:

  • Cambiar de posición o actividad: a veces, esto significará empezar a caminar cuando se estaba en reposo, y otras veces, significará sentarse a descansar después de haber caminado.
  • Beber agua (ya que una de las causas que provocan estas contracciones es la deshidratación).
  • Hacer ejercicios de relajación. Es muy útil, por ejemplo, aprovechar las técnicas de relajación basadas en la respiración que hemos aprendido en las clases de preparación al parto.