Es un dolor muy molesto que dificulta a la embarazada caminar normalmente y es más frecuente en la segunda mitad del embarazo cuando el crecimiento del bebé y la  reorganización de la musculatura interna son mayores.

Para prevenir su aparición es recomendable utilizar un calzado con un poco de cuña evitando que sea demasiado alto o demasiado bajo para no forzar la curvatura de la columna vertebral. Asimismo es bueno practicar actividad física de forma suave para mantener los músculos tonificados siendo los más adecuados la natación, los estiramientos como los de yoga o pilates con posturas adaptadas a esta etapa o simplemente caminar a buen paso entre media y una hora todos los días.

Cuando el dolor está presente en su fase más molesta es recomendable hacer un poco de reposo, en estos casos sería mejor no practicar ningún deporte y proceder con algunos cuidados. Puede aplicar calor seco en la parte baja de la espalda bien con un paño recién planchado siendo también muy útiles y cómodos  los sacos de semillas que se calientan en el microondas porque mantienen bastante tiempo la temperatura. La técnica de aplicación del calor seco no debe ser excesiva sino que se debe aplicar durante veinte minutos como máximo y luego retirar para volver a aplicarlo más adelante no excediendo el número de aplicaciones  de dos o tres al día. Hay que aplicarlo con moderación para que sea efectivo y  que no produzca el efecto contrario.

Por otro lado la inactividad total está desaconsejada, de ahí que una vez se aprecie cierta mejoría es bueno retomar la actividad física de la embarazada de forma suave y paulatina sin cometer excesos evitando levantar cargas pesadas o hacer movimientos bruscos que empeoren la situación.

Los movimientos de balanceo pélvico son muy efectivos. Para ello la futura mamá debe situarse de pie con ambas piernas separadas y hacer oscilaciones de pelvis hacia adelante y hacia atrás y también rotaciones a derecha e izquierda  describiendo círculos.

Otra técnica muy efectiva es recibir masajes en la zona dolorida con aceite de almendras que al ser un aceite vegetal es totalmente inocuo y seguro para ser absorbido por la piel.

Muchas  veces el dolor puede remitir espontáneamente ante el cambio de postura del bebé  y no suele quedar secuelas tras el embarazo pues la musculatura se reorganiza para volver a ocupar su sitio y ya no hay molestias al desaparecer la presión ejercida sobre la zona en esta etapa.