La meditación no es más que el balance entre la conciencia y la energía, busca regularlas y canalizarlas para poder arribar a un estado de plena paz interior. Si bien no se trata de algo religioso, la meditación se constituye como el punto de pausa en la mente humana para la expansión del ser espiritual. Allí, el sujeto que la practique tiene la oportunidad de visualizar la vida o una situación específica de forma objetiva poniendo en práctica aspectos como el amor, la sabiduría y el perdón.

¿Qué necesitamos para trabajar la meditación?

Meditar requiere de un esfuerzo tanto mental como físico, ya que se necesita estar en aislamiento absoluto de la mente para evitar la intrusión de pensamientos irrelevantes, además de una concentración física que le permita a al practicante relajar su cuerpo y a su vez mantenerlo firme en una misma posición.

Se ha comprobado que el ejercicio mental que se realiza durante la meditación contribuye a la mejoría de la concentración, la memoria y el equilibrio emocional considerablemente. Las personas que la practican de manera recurrente presentan mejor percepción del mundo que les rodea; inclusive, algunos estudios revelan que  tienen más posibilidades hacer frente a las presiones sociales y laborales que las personas que no la practican. También presentan más resistencia al dolor, tanto emocional como físico.

Por estas razones, la meditación se ha convertido en un garante del mantenimiento de la salud, y es que análisis científicos demuestran que la práctica de ciertas técnicas de esta disciplina mejoran eficientemente el sistema inmunitario y la inteligencia emocional, por lo que cada vez son más las personas que recurren a ellas en busca de beneficios para la salud en general.

Meditación en la salud física

Diariamente estamos expuestos a situaciones que pueden producirnos altos niveles de estrés, lo que desencadena una serie de repercusiones fatales tanto en lo emocional como en lo físico. Cuando el nivel de estrés aumenta demasiado, puede  afectar el sistema nervioso simpático, lo que causa la liberación de adrenalina y un ritmo cardiaco peligrosamente acelerado. Este descontrol que se forma al liberar noradrenalina y cortisol puede llegar a producir graves afecciones cardíacas y derrames cerebrales.

La práctica de diferentes técnicas de meditación ayuda de forma efectiva la regulación del sistema nervioso simpático, ya que permiten la dilatación de los vasos sanguíneos, reduce las hormonas del estrés y regula la liberación de noradrenalina y cortisol. Esta práctica también fortalece el sistema inmunológico, al igual que sustituye en muchos casos la necesidad de consumir medicamentos antihipertensivos.

Meditación en la salud mental

La meditación resulta ser un ejercicio maravilloso que involucra la mente, el cuerpo y la conciencia de las personas para la consecución de la paz. Esta doctrina, que regula estados de estrés, la confusión y malos pensamientos, también contribuye a potenciar el ejercicio de la inteligencia emocional, el equilibrio interior, al igual que la empatía.

Es recomendado que una persona que sufra de ansiedad o depresión se incursione en la práctica constante de esta disciplina, ya que por medio de esta, las personas son capaces de serenar el bullicio interior y acercarse a estados emocionalmente positivos.

También puede resultar de gran ayuda para quienes pasan por una mala racha creativa, ya que sus técnicas de autodescubrimiento incrementan la fluidez de pensamientos libres y concretos. Además, está comprobado científicamente que la meditación incrementa el coeficiente intelectual y regenera las capacidades cognitivas.