En primer lugar vamos a hablar un poco de la leche de coco, cómo se obtiene y cómo podemos hacerla en casa. La leche de coco se obtiene de la pulpa del coco maduro. Para hacerla no es necesario dejar reposar la pulpa como pasa con las leches de nuez o de almendra, se realiza procesando el coco y añadiendo agua, una o dos tazas, y colando con la ayuda de una manta limpia, se exprime la pulpa y el agua; el resultado es la leche de coco. La pulpa se puede lavar en dos ocasiones, la primera leche es más grasa y espesa, la segunda más ligera.

Ahora sí, veamos los beneficios de esta leche.

  • Rica en proteínas: la leche de coco por contener grasas saludables es rica en proteínas que son de ayuda en las dietas vegetarianas o la dieta en general. Así mismo aporta las grasas buenas del coco que no engordan en sí, ya que nuestro metabolismo las asimila en poco tiempo, por lo que no se acumulan como sí pasa con las grasas saturadas.
  • Es rica en nutrientes: los nutrientes que el coco tiene como vitaminas de diversos grupos así como minerales entre los que podemos encontrar el cromo y el potasio, hacen del coco y su leche un alimento completo que aporta salud a nuestro organismo. De hecho, por ser rica en vitamina C, la leche de coco es de auxilio al combatir infecciones ya que es antiviral, así como antibacterial por lo que nuestra fauna intestinal nos lo agradecerá.

La leche de coco es además una muy rica, con fragante olor y un gusto dulce al paladar, pero eso no porque tenga grandes cantidades de fructuosa o azucares naturales, por lo que pueden tomarla las personas con diabetes y problemas de azúcar.

Recordemos además no tirar el agua de coco cuando realicemos la leche, ya que esta también contiene importantes beneficios a la salud que nos conviene aprovechar.