La Artemisa (Artemisia Vulgaris), también conocida como Hierba de San Juan, Artemega, Ceñidos, Yuyo crisantemo y Madra, es una planta nativa de las zonas templadas de Europa, Asia, norte de África y Norteamérica. La podemos encontrar en riberas, ribazos, setos y junto a los caminos.

Esta planta herbácea y perenne (puede vivir más de 2 años), puede alcanzar entre 1 y 2 metros de altura. Sus hojas son de color verde oscuro por la parte superior y blanquecinas por el envés, y miden entre 5 y 20 cm de longitud. El tallo es de color rojo purpúreo y las flores son pequeñas de color amarillo o rojo oscuro y aparecen de julio a septiembre.

La Artemisa es una de las plantas medicinales más antiguas del mundo. En la Edad Media, era utilizada junto con otras hierbas para dar sabor a la cerveza antes del uso del lúpulo. Tradicionalmente se ha utilizado como alimento en Alemania para el engorde de los pavos de Navidad, y en Corea y Japón, para tortas de arroz festivas.

Sus propiedades medicinales

Antes de ver cómo usar esta planta para cuidar nuestra salud, es importante conocer qué propiedades medicinales nos puede aportar. Contiene aceites esenciales compuestos principalmente por tujona y cineol, flavonoides y triterpenos. Todos estos compuestos le proporcionan propiedades tónicas, aperitivas, digestivas, antinflamatorias, analgésicas, calmantes, desinfectantes, antimicrobianas, antiparasitarias y anticonvulsivas.

Cómo usar la artemisa

 Las extremidades floridas y las hojas se cosechan desde julio a septiembre, en los meses de verano. Se secan al aire o en secadero. Si no se quiere recogerla directamente, se puede adquirir en diversas presentaciones o formatos (extracto, polvo, cápsulas, aceite esencial, planta seca) en herbolarios, parafarmacias y tiendas de productos naturales.

Usaremos la artemisa para:

  • Regular la menstruación: tomar en infusión o colocar emplasto caliente debajo del ombligo. Tomar 1 taza de infusión por las mañanas 5 o 6 días antes del comienzo del periodo.
  • Casos de anorexia, anemia, digestiones lentas y pesadas.
  • Casos de fatiga, agotamiento, estrés o convalecencia de alguna enfermedad: tomar tisana con mezcla de artemisa y espino albar.
  • Eliminar lombrices y otros parásitos intestinales.
  • En caso de sustos, tristezas, disgustos, duelos, etc. contribuye a la estabilización emocional y es un relajante suave.
  • Para tratar úlceras en la piel, heridas y abscesos usaremos infusión de artemisa en un trapo para limpiar y desinfectar. En estos casos, la artemisa tiene efecto calmante y antimicrobiano.

¿Cómo preparar una infusión de artemisa? Tomaremos 30 gramos de hojas y flores secas y las echaremos en 1 litro de agua hirviendo; apagar el fuego y dejar reposar tapado unos 10 minutos. Colar y tomar cuando esté tibia.

Contraindicaciones

Como en todo remedio natural, pueden existir casos en los que su consumo no sea recomendado. Estos son los casos en los que no sería recomendable consumir artemisa:  

  • En el caso de las embarazadas, el consumo de artemisa está desaconsejado ya que contiene tujona (un aceite esencial relacionado con el alcanfor), que es tóxica y posee acción analéptica y convulsionante.
  • La artemisa es incompatible con algunos medicamentos como el Almogran para tratar la migraña y con algunos de los medicamentos del tratamiento del sida.
  • El consumo de artemisa en dosis altas puede provocar trastornos nerviosos e incluso convulsiones, sobre todo en niños.
  • No se recomienda tomar artemisa durante más de 2 semanas seguidas.