Puede trabajarse en grupos pequeños o en forma individual y consiste en una bicicleta especial que está sumergida en el agua con una temperatura de 29 grados y que al sentarse en ella el agua llega a la altura del pecho.

Es un gran estímulo de trabajo para toda la musculatura inferior: pantorrillas, cuádriceps, glúteos y muslos, como así también un gran trabajo cardiovascular por la resistencia que significa pedalear en el agua logrando activar la circulación sanguínea. Hay algunas variantes a este trabajo, en lugar de bicicleta una elíptica o caminadores, todos adaptados a funcionar bajo el agua.

En el Aquabike se fusionan dos tipos de beneficios: los de la bicicleta y los de la gimnasia acuática. El cuerpo tiene el esfuerzo adicional del agua pero a la vez tiene también su contención y la relación que brinda a la musculatura mientras ésta trabaja. Se calcula que el cuerpo puede llegar a quemar 800 calorías en una sola sesión.

Esta práctica deportiva es apta para todas las edades, desde deportistas con lesiones para recuperar, mujeres embarazadas, personas sin experiencia en actividad física o adultos mayores. Para los niños también es apta desde los 4 años pero respetando los tamaños de los niños que, por supuesto, no son los mismos que para los adultos. En la recuperación de lesiones se ha notado una gran mejoría en poco tiempo y, algo muy importante, casi sin dolor ya que el agua amortigua todo lo que sea impacto.

Lo que más destaca en este tipo de prácticas es que es muy suave para las articulaciones y es infalible para celulitis y para modelar las piernas sin causar dolor. Y al finalizar la sesión se siente un cansancio agradable y muy relajante que invita al descanso. También ayuda a quitar las preocupaciones y las tensiones musculares que éstas producen.

La sesión está formada por tres fases bien definidas: calentamiento, aceleración y estiramientos finales. Intervienen todos los grupos musculares del cuerpo pero los que más trabajan son los abdominales, espinales y todos los del tren inferior. Se le puede agregar una rutina a los brazos para que también se tonifiquen.

Si aún no lo has probado te cuento algunas de las razones por las que deberías probar esta nueva actividad:

  1. Es un gran relajante muscular, por tanto, te libera del estrés acumulado.
  2. Modela el cuerpo y te hace quemar unas 800 calorías por sesión.
  3. Es muy efectiva para librarse de toxinas, celulitis y adiposidades en las zonas de difícil acceso.
  4. El agua reduce el riesgo de sufrir lesiones en articulaciones o ligamentos musculares.
  5. Es una actividad intensa en la que no se transpira mucho gracias al efecto del agua.