Existen dos tipos de anemias. La primera de ellas es la que es conocida como anemia falciforme. Esta enfermedad es causada por razones hereditarias que hacen que los glóbulos rojos se reproduzcan con una forma extraña. Esto impide su funcionamiento y recorrido por el organismo, lo cual, deja al cuerpo con menos cantidad de oxígeno.

Por otra parte, también está la anemia nutricional, la más frecuente en niños pequeños y en bebés, esta en concreto es sobre la que te hablaremos en este artículo y desarrollaremos a continuación.

Causas de la anemia en niños y bebés

Tanto en adultos como en los niños, la anemia se produce por la insuficiencia de hierro que existe en el cuerpo.

En el caso de los bebés las causas no son las mismas, dado que cuando consumen leche materna tienden a satisfacer sus necesidades de consumo del hierro. A su vez, es diferente cuando se bebe leche completa u otra que contiene menos hierro. Esto los hace más propensos a diversas enfermedades.

Factores que influyen en la anemia nutricional

  • Más peso del que se establece por medio de la edad y estatura o sobrepeso.
  • Falta de peso por desnutrición o nacimiento prematuro.
  • Malos hábitos de alimentación con descuidos o pobreza.

Síntomas de la anemia nutricional

La anemia surge en el organismo de diversas formas. Las personas que la padecen suelen:

  • Presentar dificultades en el aparato respiratorio.
  • Sentir cansancio y debilidad constantemente y sin razón aparente.
  • Tener malestares como dolores de cabezas.
  • Sentir mareos y náuseas, incluso comiendo en menor medida.
  • Tener fatiga y estar de mal humor la mayor parte del tiempo.
  • Tener la piel pálida e incluso los ojos.

Tratamientos para la anemia en niños

Algunos de los tratamientos más utilizados son:

  • La vitamina C, que puede conseguirse en los distintos centros farmacéuticos o en las frutas cítricas enteras y jugos. Además, mejora las defensas. Comer frutas dependiendo de las edades. Si es mayor de dos años, pueden incluir trozos de manzanas, peras, piñas, cambures o melocotones
  • Mantener una dieta elaborada por un nutricionista. Es importante que sea por un especialista que tenga control del peso, la estatura y el seguimiento médico de dicho niño. Este sería el mayor tratamiento natural para la anemia que se puede seguir, incluír alimentos que ayudan a combatir este problema.
  • Añadir Vitaminas B12 que ayudan a la formación de nuevos glóbulos rojos. Pueden conseguirse como vitaminas ya elaboradas y procesadas o en guisantes, frijoles secos y otros.
  • Consumir ácido fólico que ayuda como nuevas proteínas y complemente las vitaminas B12. Además, es necesario consumirlas para el desarrollo del organismo humano.

Hierro, gran aliado para combatir la anemia

El hierro es un elemento químico indispensable para mantener el vigor en nuestro organismo. Algunos de los alimentos que lo contienen son:

  • Pollos, carnes y pescados.
  • Huevos y granos, como lentejas y frijoles.
  • Verduras, como el brócoli, espinacas y el col.
  • Enlatados, como el atún.
  • Melazas y semillas de soya
  • Frutos secos, como las ciruelas y las uvas pasas.
  • Avenas y cereales que contengan hierro
  • Albaricoques y jugos cítricos.
  • Leche con fórmulas de hierro.

Anemia a largo plazo

Las enfermedades en los niños deben ser tratadas con mucho cuidado, además de tener la mayor rapidez posible, porque pueden generar consecuencias, incluso a largo plazo. En ocasiones llegan a afectar parte del desarrollo de su crecimiento, produciendo problemas de atención y déficit en el rendimiento escolar.

No obstante, puede producir problemas más severos que el rendimiento en sí del niño. Es decir, puede afectar la función y el desarrollo mental, lo que si no es tratado y principalmente diagnosticado, el problema puede continuar en crecimiento y crear dificultades más graves.

Asimismo, es importante que con cierta regularidad se le hagan exámenes a la persona para ver su estado y, de esta forma, hacerle seguimiento al problema. Estos suelen ser exámenes rutinarios y no necesariamente se hacen porque se espera un problema. Se trata de asegurarse de que la sangre contenga los suficientes nutrientes, especialmente el hierro necesario para que el niño no decaiga.