Si un bebé padece de tos, aparte de acudir a su pediatra para que determine la causa y el correspondiente tratamiento si es necesario, existen una serie de trucos que pueden ayudar a que sea menos molesta a lo largo del día y que sea más llevadera durante la noche para que permita el correcto descanso nocturno del pequeño y de sus padres. Evidentemente no podremos aplicar los mismos remedios caseros para la tos que aplicaríamos a un adulto, pero existen algunas medidas que pueden ayudar a aliviar al pequeño.

La principal regla es que si alguno de los padres es fumador debe abstenerse de fumar en casa tanto si el bebé padece de tos como en condiciones normales.

Asimismo es importante realizar, tanto si está aquejado de tos como si no, una limpieza diaria de los senos nasales como parte de la rutina de higiene  habitual. Empleando suero fisiológico en monodosis, poniendo unas cuantas gotas en cada orificio y sonando la nariz con una gasita para retirar los mocos evitando el uso de aparatos aspiradores porque  pueden desviar la secreción hacia el oído y provocar otitis.

Es fundamental que el organismo del bebé se encuentre bien hidratado y que tome la suficiente cantidad de líquido en forma de leche materna o de fórmula, agua, zumos de frutas naturales y caldos o purés siendo muy recomendable el uso de cítricos y de verduras porque contienen vitaminas que refuerzan el sistema inmune del bebé. Asimismo el caldo de pollo además de ser digestivo y muy reconfortante ha demostrado tener propiedades que calman los síntomas del resfriado como la tos.

También es aconsejable evitar la calefacción en su habitación porque reseca las mucosas de la garganta y usar en cambio un humidificador que suaviza las mucosas y le permite respirar y descansar mejor durante el sueño.

Otro remedio de toda la vida consiste en poner media cebolla partida en la mesita de noche cerca de la cuna mientras el bebé duerme porque los vapores que emana este alimento sirve para calmar la tos, eso sí al día siguiente hay que ventilar a fondo la habitación pero tienen un efecto milagroso y es totalmente natural e inocuo.

Las infusiones de manzanilla o leche caliente con miel para aliviar la tos son muy efectivas porque suavizan la garganta y el típico carraspeo que precede a la tos pero debe usarse en bebés mayores de doce meses porque puede contener esporas contaminadas que produzcan botulismo.

Es conveniente hacer un cepillado de dientes después y evitar administrarla mojando el chupete en miel para prevenir el riesgo de caries.

Lo que nunca deben hacer los padres es usar medicamentos para la tos de los que venden sin receta en la farmacia porque son peligrosos en bebés y en niños menores de seis años. Debe ser su pediatra el que lo recete si lo considera necesario y respaldado con un diagnóstico.

Tampoco debe usarse ungüentos del estilo de Vicks Vaporub en niños menores de dos años y mucho menos en bebés porque el mentol que contiene su fórmula puede originar problemas respiratorios, sucede lo mismo con el eucalipto aunque sea natural.