• Para la madre: dar el pecho hace que su útero se contraiga y vuelva a su tamaño rápidamente, así como evita los riesgos de hemorragias tras el parto; además hace que la madre recupere el peso previo al embarazo, ya que la grasa acumulada se transforma en energía para producir la leche.
  • Para el niño: a través de la leche materna recibe anticuerpos que le ayudarán a luchar contra las infecciones, recibe los componentes nutritivos que va necesitando en cada edad y en proporciones adecuadas, recibe un alimento que puede digerir fácilmente y a la temperatura ideal y además, a través de la lactancia, se estrecha el vínculo madre-hijo.

Sin embargo hay determinadas sustancias y alimentos cuyo consumo debería evitar la madre en el período de lactancia, por suponer un perjuicio para el hijo. Algunos son:

  • Alimentos picantes: (como pimienta) ya que parece que pueden provocar más cólicos en el bebé.
  • Alimentos flatulentos: (como garbanzos, alubias, coliflores, brócoli…), ya que pueden comunicar gases y cólicos al bebé.
  • Cafeína: (que ese encuentra en el café, té, refrescos, chocolate, algunos medicamentos, etc) La metabolización de la cafeína es mucho más lenta en el bebé que en la madre, por lo que se irá acumulando en su organismo, provocando en él irritabilidad, nerviosismo, etc.
  • Alimentos que pueden cambiar el sabor de la leche y provocar el rechazo de la leche por parte del bebé: es el caso de la cebolla, ajo, cítricos, coliflor, etc.
  • Alcohol: la ingesta del mismo es muy desaconsejable ya que provoca trastornos en el desarrollo del cerebro del bebé; además su paso a la leche tras la ingesta es muy rápido (entre 30 y 90 minutos).

Asimismo, hay que evitar aquellos alimentos cuya ingesta provoca una evidente reacción en el bebé lactante. Se debe tener especial cuidado cuando hay historial de alergias en la familia y evitar, en este caso, algunos alimentos, como la leche de vaca y los cacahuetes, ya que las proteínas que contienen estos alimentos pueden provocar reacciones alérgicas en los bebés que se manifestarán en cólicos y malestar. Durante la lactancia se recomienda ingerir unas 2600 calorías “sanas”, es decir, evitar aquellos alimentos que llenan pero no alimentan. Por otro lado, la energía que recibe de la alimentación debe ser continua, por lo que son recomendables cinco comidas al día en lugar de tres. De igual forma se recomienda que la madre coma en un ambiente tranquilo y se tome su tiempo. Cuando una madre no se alimenta lo suficiente, produce leche de igual calidad pero el alimento lo saca de su propia reserva de calcio y de proteínas, con el consiguiente riesgo para su salud.